Volkswagen Golf Pikes Peak Prototype 1987, un regreso en forma de despedida

Volkswagen regresa este año a Pikes Peak y como homenaje nos han dejado manejar al último vehículo de la marca que intentó subir la montaña.

Estamos hablando del vehículo que se quedó a escasos 100 metros de vencer a Walter Röhrl  y su Audi Quattro, que competía en el mítico Grupo B, pero desafortunadamente falló a escasas curvas de la meta. Ahora Volkswagen ha regresado a este Golf para darnos una probada de cómo era manejar esta bestia de doble motor, despedirlo, y darle paso al nuevo contendiente de la montaña, el I.D. R Pikes Peak .

Comencemos por lo evidente, cuando este Golf vio la luz del día en 1987, las medidas de seguridad eran otras, no existían las avanzadas jaulas anti-vuelco, sistemas de extintores automáticos, asientos con soportes como los de hoy en día o incluso una red que impidiese que las extremidades salgan del vehículo en caso de un percance.

Este vehículo fue creado bajo un solo concepto, conquistar los 19.9 km de carrera que inicia nada más y nada menos que a 2,862 metros a nivel del mar, para escalar 1,440 metros y detener el altímetro en 4,302 metros sobre el nivel del mar. La cuestión por la cual muchos coches falla cerca de la cima es porque, a mayor altura, menor cantidad de oxígeno en el aire, elemento necesario para la combustión del motor. Volkswagen decidió que esto no les afectaría y presentaron una solución un tanto ingeniosa, equipar a este Golf con 2 motores.

Esta razón orillo a Volkswagen a regresar a la competición con un vehículo eléctrico, el I.D. R Pikes Peak .

La ingeniería en este Golf Mk2 era de lo más sencillo pero funcional, dos motores con 4 cilindros y 1.8 litros turbocargados montados tanto en la parte delantera como trasera propulsaban a esta bestia con 643 caballos de fuerza.

Hace unos días, tuvimos la oportunidad de manejar durante 5 vueltas a la pista de Áscari, España, a esta bestia hecha para devorar la carrera de montaña más famosa de la historia.

Lo primero que notamos al estar frente a este Golf Mk2 es evidente, no se parece en nada a cualquier otro Golf que exista en el mundo. Ambos extremos del vehículo se pueden desacoplar para dejar ver los motores y casi todos los detalles que podemos notar son originales de esa era, desde la ventila circular para dejar entrar el aire a la cabina hasta las láminas de aluminio que componen los interruptores de la consola central.

Volkswagen nos hace una advertencia antes de salir a manejar: “Es un vehículo hecho para correr en grava, pero tiene neumáticos para asfalto y la configuración de la suspensión no ha sido retocada desde la última competición, que fue sobre grava, esperen que sea un día interesante,” y lo fue.

Primero que nada, las vibraciones. Ningún coche de competencia actual, por más rudo que sea, tiene este tipo de ruidos y vibraciones en el interior, entre los silbidos de los tubos y las revoluciones del motor pareciera no tener ni un toque de civilización en él.

Después, notamos una serie de olores característicos de cuando se está corriendo un vehículo de este corte; anticongelante, aceite e incluso hasta olor a gasolina pudimos percibir en el interior, y mientras más caliente se ponía el motor, más notorias se hacían estas esencias.

Pero esto lo hace glorioso, y nos remonta a aquellos días donde las competiciones no solo se trataban de ver quien era el que tenia mas artilugios, si no quien tenía mas poder y valor para dominar a un coche como este, brutal con un toque salvaje que te hacía sentir una serie de sensaciones que ningún otro deportivo moderno puede ofrecer.

Ambos motores giran a un máximo de 7,000 RPM, que en conjunto con un embrague que corta de manera muy rápida y una caja de cambios manual con viajes de la palanca de mas de 25 cm de largo, nos dan una combinación que solamente a altas velocidades podremos comprender. Es un coche para competiciones, punto.

Algo es totalmente cierto, es tan rápido como ruidoso, y lo decimos en el mejor de los sentidos, Volkswagen logró una joya de la ingeniería experimental montando dos motores en un compacto e la década de los 80’s, e incluso se maneja de manera ruda y desafiante, pero amable.

El arranque de este Golf es increíble y hay momentos en los que te hace sentir que irás directo al bloque trasero gracias al torque, del cual no hay datos específicos de la marca. Cuando se entra a una curva, tenemos que hacerlo de manera cuidadosa ya que su capacidad para frenar no es tan buena como la de acelerar.

En fin, el trabajo de este vehículo hoy en día no es hacer récords en circuitos, su trabajo es cumplir con darnos una experiencia de cómo era el deporte motor en la era de los ochentas, en lo que cumplió al pie de la letra en nuestras manos para después continuar con su gira mundial.

Volkswagen planea llevar este Golf Pikes Peak Prototype 1987 a Alemania, de ahí pasará a Inglaterra y después lo veremos asustar a algunas personas más en América como parte de la campaña de publicidad del regreso de la marca a una de las competencias más importantes de la industria para después, ser guardado en el museo de la casa matriz en Alemania.

Palabras: Michael Taylor

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