Toyota Prius 2019: 7 apuntes

El Toyota Prius ha sido históricamente el estándar del vehículo híbrido al ser uno de los grandes pioneros de este tipo de mecánicas y porque su éxito global en ventas es innegable. ¿Qué tiene para ofrecer en el contexto mexicano? Lo analizamos.

Toyota Prius 2019

1. Identidad propia

No es raro asociar un híbrido con una apariencia extraña y polémica, una jugada que parece inherente a estos coches pero que no fue así desde un comienzo, pues este compacto de Toyota empezó a verse “raro” desde su segunda generación, con su configuración de cinco puertas, una aerodinámica perfeccionada, visos futuristas que eran polarizantes y, a la larga, una identidad efectiva en la que al ver un Prius, se sabía de inmediato que se trataba de un híbrido.

Si hubiera continuado viéndose como un sedán común y corriente, a lo mejor no se habría posicionado con tanto éxito.

2. Complejo pero confiable

Un motor aspirado de ciclo Atkinson (que juega con los tiempos para ahorrar más combustible a costa de reducir la potencia y el torque) se junta a un asistente eléctrico alimentado a su vez por una batería recargable gracias a la energía cinética producida en fases de desaceleración y frenado, conexión que va a las ruedas, sea de uno u otro motor o de ambos a la vez, por medio de una transmisión automática sin marchas como tal, sino a través de un esquema de engranajes que por lo que termina sintiendo el conductor, se asemejan a una CVT.

Suena complicado porque lo es, pero Toyota se las arregló para que esa difícil armonía entre tanto ingenio pudiera comprobar su confiabilidad. El fallo a largo plazo en un Prius, y hablamos ya pasados los 160,000 kilómetros, es la batería que alimenta el motor eléctrico y para ese entonces muchos ya habrán amortizado de largo su costo en ahorro de gasolina, porque de todas maneras con tanto recorrido otros vehículos también requieren de cambios por desgaste en componentes críticos.

Toyota Prius 2019

3. Sin apasionarse

El Toyota Prius es la antítesis del entusiasta del automóvil por muchos motivos y no en vano se ha ganado a pulso dicho cliché, injusto desde el punto de vista de la calidad, la versatilidad, el ahorro o la satisfacción de cientos de miles. Pero siendo el entusiasta del automóvil una especie extraña y a ratos masoquista, en el Prius no encuentra ese componente emocional en forma de un manejo ágil, preciso, de un desempeño elevado o de un diseño encantador, aspectos que un “petrolhead” aceptaría a costa de que al quinto año esa compra en cuestión ya se la pase en el taller.

4. Robustez

Si bien el frecuente uso del Prius para taxi en países como Estados Unidos ya es un argumento de por sí fuerte, el contexto mexicano tiene sus particularidades al momento de poner a prueba la calidad de fabricación de cualquier cosa que ruede.

Nuestro país ofrece una mezcla interesante entre vías en pésimo estado listas para atacar llantas, bujes y amortiguadores, conductores que a costa de un límite de velocidad relativo llevan lo que sea al máximo de frenos y motor o uno que otro propietario negligente que considera el mantenimiento opcional. Aún así, el Prius ha demostrado ser resistente también a los desafíos locales y eso lo hace un sensato transporte familiar o herramienta para el transporte público.

5. En la práctica

Sí, el Toyota Prius es un auto creado alrededor de la eficiencia de combustible y el ahorro en su uso diario, así que es indispensable saber sus consumos reales. En tráfico denso en ciudad más de 20 kilómetros por litro son realizables siempre y cuando haya un leve margen de inercia que cargue la pila. En carretera o autopista dicha eficiencia se afecta pues con sus 121 caballos conjuntos dista de ser un ejemplo de rapidez y no es raro que se tenga que acelerar a fondo para mantener el ritmo en vías más abiertas.

Sea como sea, conseguir 15 kilómetros por litro en carretera es algo que pasará si se exige demasiado el coche. Y ese sigue siendo un número respetable para un compacto que da cabida a cinco cómodos, una gran cajuela y todo el equipamiento de comodidad y seguridad indispensable.

Toyota Prius 2004

6. Experiencia

Un híbrido suena a tecnología nueva pero no lo es: el primer Toyota Prius apareció en 1997, aunque se hizo famoso hasta la segunda generación lanzada en 2003, cuando se convirtió en el ícono de celebridades políticamente correctas y el adalid de la moral ecologista por más que su proceso de fabricación levante cuestionamientos de qué tan “verde” es. De ahí en adelante y aunque no tanto en México, se han ido acumulando millones y millones y su buena reputación permanece tan intacta que ya hasta le apareció más de un competidor frontal.

7. Conveniente

El Prius es uno de esos coches perfectos para recomendar a quien ve al automóvil como un medio de transporte cuya obligación, por unos diez o quince años, es la de no descomponerse. Es práctico, aguantador, consume poco, es cómodo, fácil de usar y mantener y, tras su reciente actualización, es hasta discreto. Si el mundo fuera enteramente racional, sería el auto perfecto para casi todo el mundo junto a ejemplares como el Honda Fit. Pero el mundo no es así.

Por 389,400 en la versión base o 454,900, tampoco es el más costoso de su tipo ni resulta siendo una compra imposible a estándares actuales.

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