Toyota Hilux Doble Cabina Diesel AT 2019: 7 apuntes

La referencia global si de pick-ups medianas se habla compite en un segmento en el que las marcas líderes se han fortalecido con el paso de los años. ¿Cómo le va a la versión Diesel más equipada?

1. Seguridad a medias (en todas)

Si nos limitamos a la competencia directa con los motores Diesel más potentes y parecidos, caja automática y el mayor equipamiento posible con esta opción mecánica, ninguna tiene bolsas de aire laterales. Todas llevan frontales y la Hilux agrega una tercera para las rodillas del conductor, pero en seguridad activa si acaso la norma es el ABS, mientras el control de estabilidad es una excepción en la NP300 Frontier LE y en la más costosa Amarok Highline 2.0 TDI. Punto a favor de la Hilux las excelentes luces LED, junto a las de xenón en la VW, pero de nuevo, la alemana hecha en Argentina se sube hasta los 650,000 pesos cuando las demás a duras penas superan los $600,000: 601,000 la Toyota, 601,300 una Ranger XLT o 598,600 la Nissan.

2. Fórmula robusta

Un Diesel de gran tamaño que no se ve forzado para entregar una cifra decente de potencia y torque rara vez tendrá que funcionar a todo lo que da, así que en el día a día sus componentes no se verán sometidos a mucho estrés. Justo eso ocurre con el 2.8 de la Hilux de la que aquí hablamos, con 174 caballos y un par de 332 lb-pie con caja automática (310 la manual) que se manifiestan sin tener que subir siquiera de las 3,000 vueltas. De hecho abajo de las 2,000 es perfectamente posible una utilización frecuente y eso también favorece el consumo, que sin problemas puede estar por encima de los 10 km/l en promedio. Otra ventaja es que su transmisión automática funciona correctamente desde el punto de vista de la suavidad y porque interpreta bien las intenciones del conductor. Como otros Toyota, hay modalidades “Eco” y “Power”, el primero en teoría para hacerla más eficiente, el segundo tiende a mantener un cambio más bajo para una respuesta más inmediata.

3. ¿La que más carga?

Es una pick-up y de lo que más importa es qué tan lista está para trabajar, lo que abarca su capacidad de carga. La Hilux es capaz de llevar 805 kilogramos en esta versión automática, contra 1,095 en la Ranger equivalente, 876 en la NP300 Frontier LE u 859 en la Amarok Highline 2.0. La Hilux manual sube dicho número hasta 845 kg, que sigue siendo menos, según cifras oficiales, a sus competidoras. En cuanto a su autonomía, todas llevan de serie un tanque de 80 litros y ya termina dependiendo de la eficiencia del motor o de una caja que permita un régimen más bajo a velocidad constante (punto para la VW y la Nissan con ocho y siete cambios, respectivamente).

4. Tirando a básica

Por su concepción en la que la resistencia es prioridad, no hay mayores sofisticaciones en términos dinámicos. El típico andar brincón al circular sin carga hace que sea mejor anticiparse en autopista pues la trasera tiende a perder el suelo en frenadas delicadas arriba de 100 km/h, a lo que reacciona un antibloqueo oportuno aunque a ratos paranoico. La falta de control de estabilidad es una falencia a corregir, aunque al menos el comportamiento es seguro en términos generales pues la carrocería tiende a reaccionar sin vicios y la dirección evita en la mayoría de los casos maniobras demasiado bruscas al ser poco inmediata y con poca asistencia, así que no peca de delicada.

5. Interior mejorado

Pese a su enfoque básico, la Hilux se ha ido volviendo más amable con el paso de los años a la hora de consentir a sus ocupantes. La postura de manejo y el mullido de los asientos tolera viajes más largos, ya no vibra tanto, la cabina es más fácil de entender, los plásticos no lucen tan simples aun cuando todavía son muy resistentes y fáciles de limpiar y el equipamiento de comodidad no es escaso. Entre sus rivales creemos que sigue siendo la más pensada para el trabajo rudo y la que mejor ajustada se mantendrá a largo plazo, virtud que ha demostrado durante años con sus predecesoras.

6. Opción sofisticada

Si se quiere algo más refinado, rápido, con mejor equipamiento de seguridad, la Hilux da paso en la misma a gama a la más americana Tacoma, de mayor tamaño y, cómo no, mayor costo, pues para tenerla en una variante 4×4 hay que pagar mínimo 676,100 pesos. A cambio ya hay un motor V6 3.5 de 280 caballos más suave y con mayor aceleración, un interior más silencioso y agradable, seis bolsas de aire, control de estabilidad y, eso sí, una marcha que no necesariamente es más suave. El sacrificio por algo más de lujo es que carga menos de 600 kilogramos, pero eso es algo que es relevante o no de acuerdo a las necesidades de cada uno.

7. La más importante 

La relevancia de la Hilux queda clara al ver las cifras de ventas de Toyota. Solo en junio de 2019, fue el producto más vendido de la gama en México, con 1,615 unidades. Ni un SUV compacto como la RAV4 o el subcompacto Yaris Sedán, segundos y terceros respectivamente, pudieron alcanzar la demanda por uno de los vehículos comerciales con mejor reputación en el mundo.

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