Salón de Detroit 2018: Chevrolet Silverado (y Cheyenne para México), llega la cuarta generación

Hoy exactamente hace 100 años se entregaron a los clientes las primeras pick-ups de Chevrolet de la historia, y aunque los festejos comenzaron desde el año pasado con el lanzamiento de las ediciones especiales de Colorado y Cheyenne, hoy se presenta la totalmente nueva generación de la Silverado a unas horas del arranque del Salón de Detroit. Además de ser nueva, promete ser más eficiente gracias a un nuevo motor turbodiésel de 6 cilindros y un par de V8s como cereza al pastel.

No usará una carrocería totalmente de aluminio como su acérrimo rival, pero sí echará mano de una mezcla entre aluminio y acero de ultra alta resistencia, dejando el aluminio para paneles como el cofre, puertas y compuerta trasera, por lo que resulta hasta 220 kilogramos más ligera que la generación anterior.

No pierde los mismos 300+ kilogramos que perdió la Lobo porque en este caso la carrocería no es totalmente de aluminio, se mantiene el acero en la batea, por ejemplo. General Motors eligió la estrategia de mezclar materiales porque de esta forma no tuvo que renovar toda su maquinaria para trabajar con los nuevos materiales, lo que representa costos más bajos y una producción continua entre el cambio de generaciones.

Chevrolet tiene experiencia, ha entregado más de 85 millones de pick-ups y eso se nota en la nueva camioneta. No obstante, Chevrolet realizó el estudio de mercado más amplio de la historia y les preguntó a 7,000 clientes potenciales qué es lo que esperan recibir de una pick-up como la Silverado para basar el desarrollo en las respuestas y darles a los clientes lo que buscan.

Si juntáramos las ventas anuales de Silverado/Cheyenne y GMC Sierra, que esencialmente son el mismo producto, tendríamos al modelo mejor vendido en Estados Unidos y uno de los 5 mejores del mundo, a pesar de que no se venden fuera del continente americano.

Conocimos a la nueva generación en versión LT Trail Boss, con paquete Z71 y suspensión elevada hace un mes, pero solamente fue un adelanto de lo que estaba por venir, con 8 versiones y un diseño que se aleja de las líneas cuadradas que vimos en las dos pasadas generaciones. El diseño es más suave y menos angular, pero se mantiene una orientación evidentemente masculina y agresiva.

Contempla una nueva compuerta trasera con accionamiento eléctrico, una tira de iluminación LED al frente y calaveras con esta tecnología en el trasero. Muchas de las versiones se ven beneficiadas por el esquema de salida de escape doble para un aspecto aún más ‘macho’.

La batea es más alta y tiene 18cms más de ancho, por lo que consigue un volumen de 1,784 litros, 20 por ciento más que la competencia, y el proceso de estampado es nuevo, permitiendo que el perímetro de la caja no se entrometa, mejorando la capacidad para absorber objetos de gran tamaño. También tiene dos compartimentos cerrados y alumbrado LED para que podamos manipular la carga más fácilmente en condiciones de poca luz.

En total, la camioneta es solamente 4cms más larga que la anterior, pero la distancia entre ejes gana 10cms, por lo que hay más espacio en el interior. En voz de los diseñadores, esto les permitió jugar con las proporciones para entregar trazos revolucionarios, con salientes más cortos que lo que marca la norma en este segmento.

El interior es familiar, no se aleja demasiado de lo que presentaba la generación anterior, pero monta el ultimo sistema de info entretenimiento de General Motors con reacciones rápidas, gráficos de muy alta calidad e interfaces Android Auto y Apple CarPlay. También suma OnStar con conectividad para hotspot de Wi-Fi 4G LTE. El espacio crece, con mayor volumen para cabeza y piernas en las plazas traseras y unos compartimentos de carga ocultos detrás de los asientos traseros.

Habrá tres motores de inicio, se retira de la oferta el V6 de 4.3 litros que no se comercializó en México, pero permanecen los V8 de 5.3 y 6.2 litros con ciertas mejoras. Aunque los números de potencia y torque no han sido anunciados todavía, podemos esperar números ligeramente por encima de los actuales.

Este par de motores V8 cuentan, además del sistema Stop&Start como en el resto de la gama, con desconexión de cilindros que desactiva todos menos uno cuando las condiciones de manejo lo permiten, sumando al ahorro de combustible.

La entrada a la gama corre a cargo de un V6 de 3.6 litros que se usa también en productos de Cadillac y se suma un turbodiésel de 6 cilindros en línea para competir con la recién lanzada F-150 Powerstroke y la Ram 1500 EcoDiesel.

Todos estos motores trabajarán de la mano con cajas automáticas, que podrán presumir de hasta 10 cambios en las versiones tope de gama o bien, 8 para las variantes más utilitarias y con foco hacia el trabajo y costo. En total, habrá 6 combinaciones de tren motor, entre las dos cajas y los cuatro motores.

La camioneta seguirá siendo fabricada en Silao, Guanajuato para las versiones de doble cabina, mientras que las de cabina sencilla y cabina y media vendrán del complejo en Fort Wayne, Indiana y las 2500 y 3500HD, que no reciben cambios de momento, se arman en Flint, Michigan. En las plantas correspondientes, incluyendo la de Silao, General Motors invirtió un total de 3,000 millones de dólares para recibir a la nueva generación.

La Silverado, que deberá llegar también con el nombre Cheyenne a México, tendrá 8 niveles de acabado: Work Truck, Custom, Custom Trail Boss, RST, LT, LT Trail Boss, LTZ y High Country. En unos meses más (o tal vez semanas) conoceremos también a la nueva GMC Sierra, que comenzará a comercializarse a la par con Silverado a finales de este año, pero ahora GM pondrá especial énfasis en diferenciarlas.