Primer contacto: Toyota C-HR 2018, dinámico y diferente

Toyota no podía quedarse fuera de uno de los segmentos de mayor crecimiento en nuestro mercado; C-HR no llega como uno más y agrega carácter y dinamismo al nicho de los B-SUVs.

Toyota presentó al nuevo C-HR en México hace dos meses, un producto que desde su lanzamiento global hace más de dos años generó mucha expectativa. Sí, es un crossover subcompacto, pero no es uno más, el diseño propone, dinámicamente es uno de los más finos del mercado, tiene materiales de calidad y buen tacto en el interior.

El diseño exterior no es el de un crossover tradicional, ya que la silueta es similar a la de un coupé, además, muchas de sus líneas están inspiradas en un diamante, con trazos exteriores que evocan a este elemento.

Por dentro, encontramos botones con este mismo patrón, desde el micrófono del Bluetooth y los botones del control de clima hasta unos diamantes en el cielo del auto que son funcionales, porque permiten abrir los parasoles con facilidad.

En el interior tenemos abundancia de plásticos acolchados con diferentes texturas y aunque, como viene siendo tendencia, acude al terminado negro brillante en algunos puntos, no es excesivo y se ve bien, sin exagerar con el uso de este material. Los plásticos inferiores, que no son suaves, tienen una sensación agradable. En general, estamos ante uno de los mejores interiores del segmento, quizá a la par de Mazda CX-3, pero por encima de la media, con lo que presentan productos como Nissan Kicks, Hyundai Creta o Chevrolet Trax.

Los asientos son confortables y se encuentra la posición de manejo muy rápidamente. La ergonomía del interior me gustó, los controles del audio en la pantalla táctil flotante y los del clima se encuentran en la línea de visión del conductor con un ángulo para facilitar la lectura y operación de los mismos.

El volante por su lado tiene un tacto interesante que francamente no recuerdo de ningún producto de Toyota anteriormente, se percibe deportivo. La sensación general del interior es la de un producto con sustancia, muy bien logrado.

Tiene sus desventajas, por el precio me parece que hacen falta algunos elementos de equipamiento. No tiene quemacocos, cámara de reversa o control de velocidad crucero en la única versión que se encuentra a la venta en México, y por las sensaciones deportivas, me hubiera gustado que tuviera paletas de cambio al volante y asientos forrados en cuero.

El foco en el diseño también tiene sus desventajas, aunque el habitáculo delantero es amplio como el de cualquier otro Toyota, los que viajan en la banca trasera no tienen visibilidad a los costados y en este punto, hay una sensación de encierro para ellos por el tamaño del poste C que esconde la manija de las puertas traseras, con hombros altos que por fuera le dan un aspecto musculoso, pero también reducen el área de las ventanas posteriores. Aun así, el espacio para piernas y cabeza en plazas traseras me parece más que bueno; una persona de hasta 1.80 metros viajará ahí con espacio de sobra.

La cajuela es reducida, con 297 litros es una de las más limitadas en su segmento, pero de nuevo, no es un producto que priorice la versatilidad y me parece que ese es precisamente el foco que debía de tener, ya que de cualquier forma los clientes de este tipo de autos están dispuestos a sacrificar la practicidad por el estilo, y es eso precisamente lo que C-HR tiene a montones.

Dinámicamente se planta muy bien, es el tercer producto en México con la arquitectura TNGA después de Camry y Prius, por lo que tiene las ventajas inherentes de esta construcción modular, es más rígida y ligera, y eso lo transmite tras el volante.

Es la única del segmento en México con una suspensión trasera independiente multi brazo y una de las pocas con frenos de disco en las cuatro ruedas, por ejemplo, y esos atributos mecánicos no son baratos, es por eso que pocos los contemplan. Al final de cuentas, había que decidir entre equipamiento o mecánica avanzada, y me parece que la decisión es la correcta, porque más adelante sí podría incorporar los atributos que hacen falta, como el quemacocos, la cámara de reversa o el control crucero en una hipotética versión tope de gama, que se está considerando.

El motor es un 2.0 litros de 4 cilindros, el único de estas dimensiones que contempla Toyota en nuestro país, que eroga 148 hp y 142 lb-pie de par. No presenta aceleraciones brutales, pero sí es una de las más potentes en su categoría, en donde lo más común son ofertas de 1.6 y 1.8 litros con entre 110 y 130 hp.

La caja es una CVT, que entrega buenas sensaciones y se posiciona casi a la par de la unidad de Honda por refinamiento. Como decíamos, no tiene paletas de cambio al volante, pero sí un modo manual a través de la palanca que emula 7 relaciones fijas, punto que se agradece en caminos de montaña. También tiene tres modos de manejo: Normal, Eco y Sport, cada uno altera la respuesta de acelerador, caja y dirección de acuerdo a lo seleccionado, y en verdad hay una sensación diferente al manejar el auto en sus tres modos.

El aplomo es sorprendente aún con ritmos muy altos, y debo decir que me sorprendió encontrar que usa llantas Michelin Primacy 3, una de las mejores unidades para coches de turismo que generalmente se encuentran en sedanes deportivos y autos de corte Premium, ganadora definitiva de nuestro último test técnico de neumáticos. Son llantas serias, y el hecho de que Toyota las haya elegido en este crossover a pesar de que son costosas habla de las pretensiones deportivas y dinámicas de C-HR y del punto en el que Toyota planeaba colocarla en el segmento.

La suspensión también tiene una puesta a punto firme, controla los movimientos de la carrocería en curvas y mantiene las oscilaciones al mínimo, mucho mejor que la gran mayoría de sus rivales, aunque de nuevo, casi todos con excepción de la Mazda CX-3, están pensados para el confort. El balance entre firmeza y calidad de marcha me parece ideal, porque tampoco es en exceso brincona. La puesta a punto fue llevada a cabo en Europa, incluyendo algunas visitas al aclamado circuito de Nürburgring, y eso se nota; los europeos sí prefieren un manejo más preciso a cambio de una marcha más firme.

La dirección es directa y me sorprende lo mucho que en general el auto comunica al manejarlo; no era una de las características inherentes de los productos de Toyota, pero desde el rediseño del Corolla comenzó a hacerse más común, siguió con la nueva generación del Camry y ahora vuelve a serlo en el C-HR.

Toyota C-HR no llega a competir como un participante más; es uno de los mejores que he probado en muchos sentidos, tan bueno como Mazda CX-3 aunque el producto de Toyota es más grande y espacioso. C-HR es un auto de nuevo desarrollo y es por eso que hubo que sacrificar atributos superficiales para poder ofrecer un coche con un chasis nuevo, un esquema de suspensión inédito y una calidad percibida muy alta, por un precio que francamente me parece muy competitivo dentro del segmento.

Ficha técnica

Toyota C-HR 2018
Motor: L4 2.0 litros; 148 hp y 142 lb-pie
Transmisión: Automática, CVT
Volumen en cajuela: 297 litros
Consumo observado
Ciudad: 11.2 km/L
Autopista: 14.7 km/L
Precio: 359,900 pesos

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