Primer contacto: Kia Forte Hatchback, juvenil, extrovertido y bien equipado desde 277,900 pesos

La marca coreana lanzó de forma oficial al mercado mexicano el nuevo Forte Hatchback y aunque el auto comenzó a comercializarse oficialmente hace ya un par de semanas, pudimos convivir con esta nueva variante por más de 300 kilómetros en autopista, ciudad y caminos secundarios con curvas retadoras. Llega a competir en un segmento que, aunque en el viejo continente resulta muy popular, en nuestro país apenas ha comenzado su desarrollo con la llegada de autos como el Volkswagen Golf, Ford Focus, SEAT León y la más reciente generación del Mazda3.

El nuevo Forte con esta carrocería competirá principalmente por clientes jóvenes que gustan de este tipo de variantes mientras que el sedán seguirá compitiendo por clientes algo más maduros que busquen un auto más tradicional. El diseño exterior suma a esta percepción pues, aunque por delante es idéntico al Forte Sedán, el perfil agrega una silueta más agresiva que el auto de tres volúmenes y es precisamente eso lo que creemos será muy bien valorado por los compradores jóvenes en México. De la parte posterior resaltan las calaveras con iluminación LED y el típico portón que abre incluyendo al vidrio del medallón.

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Equipamiento y calidad percibida

El principal atributo del Forte Hatchback es el equipamiento de confort y seguridad que ofrece por el precio de salida, condujimos la versión tope de gama SX con transmisión manual y automática de 6 marchas y nos encontramos con asientos y volante forrados en piel, una muy completa computadora de viaje en el cuadro de instrumentos, control de clima automático de doble zona, quemacocos eléctrico, rines de aluminio, faros de xenón de alta intensidad y pantalla táctil de 7 pulgadas con interfaz Android Auto. Adicionalmente y como todos los Kia en el mercado mexicano, equipa control de estabilidad y 6 airbags, dos frontales, dos laterales lumbares y dos más de tipo cortina.

Los materiales en el interior cumplen, aunque algunos de los plásticos en el tablero son de tacto rígido y creemos que en este aspecto se ve superado por sus rivales, especialmente por los referentes actuales en esta área. Tanto el Mazda3 como el Volkswagen Golf utilizan materiales suaves y es esto lo que los diferencia. Lo que sacrifica en materiales se compensa con el equipamiento que seguramente será el principal factor de decisión de compra de este auto.

La habitabilidad es correcta y a la par de los que nos encontramos en otros hatchbacks de este tipo, gracias a que los asientos son de ajuste eléctrico tanto para el conductor como el acompañante, se encuentra una posición cómoda con visibilidad al exterior rápidamente. Los asientos traseros son capaces de llevar hasta a tres pasajeros cómodamente con un buen espacio para piernas siempre y cuando los ocupantes de los asientos delanteros no vayan muy atrás y el espacio de cabeza es inclusive superior por unos cuantos centímetros en el hatchback que en el sedán, gracias a la caída menos angulada del poste C en el auto de dos volúmenes.

En marcha

Tras el volante, en ruta desde el sur de la Ciudad México hacia Tequesquitengo en el estado de Morelos, lo que más llama la atención es la calidad de marcha que presenta, ideal para el uso diario. No es en demasía rígida en caminos irregulares y filtra adecuadamente las imperfecciones, pero es lo suficientemente sólida como para exhibir buenos modales y poca inclinación de la carrocería en caminos con curvas cerradas como las que nos presenta la carretera de Cañón de Lobos y si nos excedemos a la entrada de una de ellas, las múltiples asistencias electrónicas se hacen presentes para mantener la trayectoria que marca la dirección, aunque realmente, solo interfieren si abusamos del acelerador a media curva. Eso habla de un chasis bien logrado y de una puesta a punto correcta para el foco principal del auto, sobre todo si entendemos que, aunque tiene aspiraciones deportivas, no busca ser un hot-hatchback, sino un auto multipropósito capaz de circular con confianza y seguridad por todo tipo de caminos.

La caja automática es rápida y se agradecen las paletas de cambio en un hatchback con pretensiones dinámicas, aunque con el modo ‘sport’ la transmisión hace los cambios de velocidad por su cuenta sin que el conductor deba intervenir y creemos que es esta la mejor forma de aprovechar la curva torque del motor, cuyo pico llega exactamente a las 4,000 vueltas por minuto. La dirección es eléctrica y precisa, aunque quisiéramos que nos comunicara más de lo que sucede en el pavimento para entender hasta que punto se está alcanzando el límite de adherencia de las ruedas. La modalidad ‘sport’ en la dirección, misma que también afecta al comportamiento de la transmisión, agrega peso para una sensación de estabilidad a altas velocidades mientras que con el modo ‘normal’ activado esta se suaviza para realizar maniobras en espacios pequeños con menos esfuerzo.

A pesar de que nos gustó la caja automática, la transmisión manual seguramente será la elección principal de aquellos que disfruten del manejo y francamente, sentimos al auto con caja manual más vivo en todo momento pues las relaciones se perciben más cortas y el arranque desde el reposo más enérgico. Ya a altas velocidades, nos agrada que la tercera y cuarta velocidad resultan ideales para adelantar con facilidad, pudiendo colocar el motor por arriba de las 4,000 revoluciones para buscar la línea roja y ganar velocidad rápidamente. Por otro lado, la sexta marcha es más larga de lo que esperaríamos y a velocidades crucero coloca el motor por debajo de 2,500rpm para optimizar los consumos de combustible, obtuvimos aproximadamente 12km/L en nuestra prueba con el auto manual sin intentarlo, cifra que a nuestro parecer es competitiva, aunque no se acerca a la que nos presentan autos con motores turbocargados de menor cilindrada como los que vemos en los Volkswagen Golf y SEAT León.

El motor es un 2.0L de 4 cilindros, está en la media de lo que ofrecen Mazda3 y Ford Focus con motores atmosféricos, aunque el Volkswagen Golf y SEAT León utilizan motores turbocargados que son estupendos en consumos y entregan un 30% más torque desde apenas 1,500 vueltas por lo que las aceleraciones resultan superiores en estos autos por un precio similar.

Así, el Forte Hatchback llega a México buscando un sitio en un segmento interesante y complementando correctamente a su hermano de tres volúmenes. Es una oferta sensata que no tiene esas sensaciones marcadamente deportivas como ocurre con Mazda3, Volkswagen Golf y SEAT León, pero sus cartas principales serán seguramente el excelente equipamiento, consumos competentes y una calidad de marcha estupenda. Hay que sumar la interesante garantía que ofrece Kia en México, por 7 años o 100,000 kilómetros y el gran esfuerzo que se ha hecho por brindar el mejor servicio post-venta y asistencia en el camino gratuita por 5 años a través de Kia Assistance.

Precios y versiones:

EX TM – $277,900

EX TA – $295,900

SX TM – $315,900

SX TA – $334,900

Motor:

L4 2.0L; 150hp@ 6,200rpm y 142lb-ft @4,000rpm

Transmisiones:

Manual; 6 velocidades

Automática; 6 velocidades

Consumo mixto estimado TM|TA: 16.4km/L|15.7km/L

Cajuela: ND