Primer contacto: Chevrolet Cheyenne 2019, la pick-up que querían hacer

La nueva generación de la Chevrolet Cheyenne aterriza en México con dos nuevas versiones: RST y Trail Boss.

Para Chevrolet, sus pick-ups son mucho más que un producto en la gama y se han convertido en una tradición, con más de 100 años fabricándolas y 85 millones de unidades producidas. Esta nueva Chevrolet Cheyenne es un producto especialmente importante, porque es el que lo ingenieros querían hacer desde el 2014, cuando por cuestiones de costos terminaron con un rediseño extenso de la generación que salió a la venta en el 2007.

Si bien la construcción no se realiza totalmente en aluminio como sí lo hizo la Ford Lobo, Chevrolet anuncia que este material se encuentra en las puertas, compuerta de batea y cofre y pierde 220 kilogramos respecto a la generación anterior. Es la pick-up más probada de la historia, con 11.4 millones de millas y su desarrolló se basó en las respuestas de 7,000 dueños de pick-ups para saber que esperaban recibir en un nuevo vehículo.

Dimensionalmente, la batea es más alta y tiene 18 cm más de ancho, por lo que consigue un volumen de 1,784 litros, 20 por ciento más que la competencia, y el proceso de estampado es nuevo, permitiendo que el perímetro de la caja no se entrometa y mejorando la capacidad para absorber objetos de gran tamaño.

En total, la camioneta es solamente 4 cm más larga que la anterior, pero la distancia entre ejes gana 10 cm, por lo que hay más espacio en el interior. En voz de los diseñadores, esto les permitió jugar con las proporciones para entregar trazos revolucionarios, y con los dos ejes, pero especialmente el delantero, más cerca de los extremos.

La camioneta todavía se produce en la planta de Silao en el estado de Guanajuato, demostrando que nuestro país es clave para la estrategia de pick-ups de General Motors y todas las versiones dentro de la oferta para compra de autos en México, exceptuando a la High Country que viene de Fort Wayne, Indiana, son nacionales.

Sensaciones de manejo

En un primer contacto (tendremos una prueba a fondo más adelante), pudimos probar a las versiones RST y Trail Boss, que son nuevas en la gama. La primera tiene como objetivo atraer a nuevos y jóvenes compradores con un enfoque deportivo. Esta es la más accesible de la gama Cheyenne y tiene llantas todoterreno, suspensión Z71 y el motor V8 de 5.3 litros con 355 hp y caja automática de ocho relaciones.

La segunda mantiene el propulsor y transmisión, pero con una suspensión elevada en 50 mm y llantas Goodyear Wrangler, más enfocada en todoterreno. Pudimos probar la Trail Boss en las dunas de playa Chachalacas en el estado de Veracruz, en donde la tracción 4×4 con reductora le ayudó a atacar las dunas a pesar de su peso, y el asistente de descenso en pendientes le permitió hacer lo propio con cambios de elevación muy marcados con facilidad.

En autopista, nos parece que esta versión está demasiado comprometida con el uso offroad como para ser una alternativa viable para uso diario en ciudad o autopista, y será la indicada para aquellos que en verdad necesiten de todas sus capacidades. En autopista a velocidades de crucero hay que corregir la dirección para mantener la trayectoria.

En la RST pudimos manejar más de 500 km en carretera hasta la Ciudad de México y se nota que es un producto más polivalente. Es más silenciosa y precisa, y una alternativa ideal para hacer muchos kilómetros en autopista y con potencia de sobra para hacer adelantamientos, pero mantiene ciertas capacidades fuera del pavimento con la tracción 4×4.

El tren motor del que ya hablábamos merece una mención especial porque es uno de los puntos más destacables, con una entrega de par constante desde muy abajo en el régimen de giro y una operación sedosa, característica de los motores de ocho cilindros. La transmisión de ocho relaciones elige correctamente la marcha más adecuada en función de las circunstancias y tiene cambios rápidos, además de permitirle al motor girar por debajo de las 1,500 rpm a velocidades crucero de autopista.

Equipamiento y calidad de materiales

El equipamiento de ambas cumple, con pantalla táctil de siete pulgadas, rines de aluminio, iluminación de LED, control de estabilidad, seis bolsas de aire y control de clima electrónico de doble zona y de hecho, son idénticas en este sentido.

Hay un factor en el que la nueva Cheyenne queda a deber cuando la comparamos con sus dos rivales más directos, y es que la calidad de materiales en el interior, al menos en las versiones probadas, no está al mismo nivel de la Ram 1500 y Ford Lobo, aunque los asientos de piel, los detalles en dos tonos y las costuras en el tablero en las versiones LTZ y High Country mejoran esa sensación.

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