Opinión: Los propulsores híbridos mantendrán vivos a los motores de gasolina como tanto los amamos

La semana pasada tuvimos a prueba en la redacción de Autología a un coche muy especial: el Audi R8 Spyder. No es solamente especial por como voltea las cabezas de todos los que lo ven pasar, por la forma en la que puede abrazar a una curva o por el precio de venta superior a los tres millones de pesos, sino que aparte, podría ser uno de los último súperautos de su época.

Permítanme elaborar sobre esta idea. Este auto está propulsado por un motor atmosférico de 10 cilindros en V, que no es lo que puede llamarse eficiente ni va con la tendencia impuesta por los deportivos más modernos, que han canjeado sus motores por otros turbocargados y una forma diferente de entregar la potencia y ponerla en el piso.

La clave está precisamente en la forma en la que entregan la potencia, y no es que quiera motores aspirados por mera terquedad. Tampoco tengo ningún problema con los motores turbocargados, de hecho, me gustan mucho y creo que tienen mucho sentido en ciudades altas como las nuestras, pero jamás podrán girar a más 8,500 revoluciones por minuto, generando toda su potencia hasta ese punto de la forma en la que también lo hacía el ya desaparecido motor V8 4.2 litros del anterior R8 o los motores V8 y V10 que tenían las generaciones pasadas de BMW M3 y M5.

Pocas cosas se comparan con las sensaciones que deja un motor como el del R8, con cómo suena y con como empuja, pero desafortunadamente esas sensaciones parecen estar condenadas a desaparecer, quedando solamente en antiguas pruebas, vídeos y en los libros de historia automotriz. ¿O no es así?

Apenas esta semana salían a la luz rumores sobre el tren motor del próximo Lamborghini de ‘entrada’, el sucesor del Huracan. Se habla de que podría usar un tren motor híbrido, combinando un motor eléctrico que le permita reducir los consumos y las emisiones en manejo urbano, pero sin sacrificar el motor de combustión para sesiones de manejo espirituosas.

Entonces, ¿es posible que el próximo Huracan mantenga el motor V10 que tanto amamos, el mismo que pudimos probar en el R8 Spyder, si se agrega a la mezcla un motor eléctrico?

Desde un punto de vista técnico no es tan sencillo porque de cualquier forma habría que hacer modificaciones al motor de combustión para lograr que cumpla con las normas anticontaminantes que irán implementándose en todo el mundo, pero sí tenemos un buen comienzo porque después de todo, esa fue la fórmula que ya utilizaron marcas como Porsche o Ferrari con sus respectivos buques insignia, pudiendo mantener los motores V8 y V12 que rugen hasta pasadas las 8,000 revoluciones, y fue la asistencia eléctrica lo que se los permitió aun con las normas que existen hoy en día.

Entonces, ¿a qué quiero llegar? A que cómo entusiastas, no debemos de tenerle miedo a las nuevas tecnologías, todo lo contrario, son estas las que, combinadas con las tecnologías clásicas, podrán mantener al súperauto del futuro muy cercano del súperauto que tenemos y amamos el día de hoy, y por eso, estaremos eternamente agradecidos.