Oficial: General Motors abandona Venezuela tras la expropiación de su factoría en Valencia

La situación política y social no es lo que se puede llamar estable en el país sudamericano de Venezuela. Hace unos días, el gobierno de aquel país tomó de forma inesperada las instalaciones de su planta en Valencia y algunos vehículos fueron retirados de las instalaciones de forma ilegal.

A pesar de que la planta confiscada tenía una capacidad instalada para producir automóviles a ritmo de 100,000 unidades anuales, tenía más de un año que no salía un auto nuevo de aquella planta debido a la escasez de autopartes y a la dificultad para conseguir dólares estadounidenses. Aún sin producir, la fábrica empleaba a cerca de 2,700 empleados, que fueron despedidos con la compensación económica correspondiente.

El gobierno de Venezuela declaró que el embargo no tenía relación con el uso público de las instalaciones, sino que se debía a una antigua demanda que impuso un distribuidor a GM Venezolana en el año 2000, hace 17 años. El gobierno venezolano buscaba que GM siguiera dando empleos a los empleados de aquella planta a pesar de haber sido confiscada de forma ilegal, naturalmente, GM no estuvo interesada en ese trato.

La salida de territorio venezolano costó alrededor de 100 millones de dólares, a pesar de que las operaciones venezolanas habían dejado de tener beneficios desde hace años.

La historia referente a la demanda en el año 2000, reclamaba que General Motors había incumplido con un contrato entonces vigente, cosa que GM niega rotundamente, habiendo peleado en juzgados para demostrar su inocencia.

En un comunicado, la automotriz estadounidense expresó su disposición para conversar con el gobierno sobre un posible regreso a Venezuela, regresándole el trabajo de algunos de los trabajadores, siempre que fuera bajo circunstancias favorables. Mientras tanto, GM buscará justicia con autoridades nacionales e internacionales respecto al caso de su filial venezolana.