Manejamos Infiniti Q50S 2017, 400 caballos y más carga tecnológica para el sedán de lujo japonés

Infiniti tiene en el Q50 uno de los mejores productos del segmento de compactos de Premium. La firma ofrece más tamaño y potencia respecto de los sedanes alemanes que gozan de gran aceptación, como argumentos para que le miren, comparen y manejen. Es una estrategia valiosa en la que solo gana el cliente. Y ahora, la casa japonesa echa mano de lo último en tecnología para el desarrollo de un propulsor espectacular que la da toda una cara diferente y lo reposiciona frente a sus rivales.

Muy completo

De acuerdo con Infiniti, esta nueva versión S es una opción muy deportiva pero no tan radical dentro del segmento, cosa en la que no estamos de acuerdo: sí es y bastante radical su desempeño. Honestamente la firma echa a jugar una carta interesante para obtener más atención y reflectores: un rotundo y espectacular V6 de 3.0 litros, biturbo, con inyección directa y la nada despreciable cifra de 400 caballos y 350 libras pie de torque. Con este propulsor, el Q50 sigue apostando a una fórmula que comienza a darle resultado: el modelo de entrada, por ejemplo, cuesta lo mismo que un Serie 3 de inicio pero con 140 caballos, V6 contra un 4 cilindros. Ahora, esta variante S es 74 caballos más potente que el BMW equiparable (340i, 6 cilindros en línea, turbo de 326hp), de este modo se coloca en un gap justo en medio en el segmento entre las versiones tope de los modelos normales y las versiones deportivas léase S, M, V o AMG. Si bien es totalmente cierto que un deportivo de este segmento y para los alemanes y americanos no se hace únicamente con potencia (diferenciales deportivos, transmisiones más robustas, amortiguadores y direcciones con settings variables, junto con elementos estéticos y funcionales de última generación en materiales ligeros y resistentes), Infiniti sabe ofrecer un vehículo muy redondo, con una respuesta brutal y contundente que deberá hacerle ojitos a más de alguno y además le dota la tecnología necesaria para hacerlo fácil de manejar en el día a día o exprimirle cuando veamos un camino revirado. Está muy por encima en desempeño de cualquier otro sedán de pretensiones similares. Sólo me recordó un poco al empuje que tiene el seis cilindros turbo de BMW, pero con reloj en mano tendríamos que ver si son similares en los números, porque en el papel, Infiniti es muy superior.

Esta potencia se consigue mediante varios elementos, como un sensor óptico en las turbinas que le permite medir el flujo y determinar entregar hasta 30% más potencia y llegar a girar hasta las 240,000 rpm; también se suma un actuador eléctrico en el sistema de las válvulas para variar a placer y encontrar siempre la mejor relación de escape e ingreso de oxígeno/mezcla. La cabeza es de aluminio, por ejemplo y se echa mano de acabados tipo espejo en la cámara de combustión para mejorar la refrigeración sin sacrificar el desempeño. También la inyección es directa haciendo una combustión más precisa. Con todo esto, se pueden entregar estos 400 caballos.

No solo de caballos vive el hombre

Por eso el Q50S tiene una serie de equipamiento destinado a acentuar el manejo y darle además un carácter más Premium. Suma cualquier cantidad de settings para modificar la respuesta de la dirección, caja y motor, además, ahora, de un nuevo sistema de amortiguadores variables en su dureza y respuesta. Hoy se pueden tener hasta siete modos de manejo combinando todos estos preajustes. La marca ha querido darle variedad en las sensaciones y es posible tener una dirección muy suave, casi anestesiada para mi gusto o bien una muy directa con el modo más deportivo.

Pero donde está el sabor a profundidad de este Q50S es en la respuesta de su mecánica. Basta pisar con agresividad el acelerador para que el eje posterior de inmediato se insinúe y nos entregue un sonido ronco (en el modo Sport+) y subamos de velocidad con singular alegría. Las recuperaciones son espectaculares, la contundencia del V6 es indudable. De hecho, hasta lo sentimos sobrado, como si apenas calentara. El eje delantero se llega a sentirse hasta ligero, pero si echamos mano del modo más agresivo de conducción sí percibimos un manejo más firme. Tiene argumentos para que le volteen a ver. Es rápido, en este primer contacto pudimos comprobar su hechura, buenos materiales y ensamble, no es el mejor de todos pero es muy bueno; el equipamiento es suficiente en términos de conectividad e infotenimiento. La comodidad de los asientos es justa, más orientada hacia el confort y no tanto al desempeño. Probablemente en condiciones de manejo más agresivas podríamos haberlo comprobado. Atrás el espacio es ideal para dos adultos vía el túnel de transmisión, porque recordemos que este Q50 es como debe ser: tracción trasera con mucha potencia.

Completa equipamiento como Sistema de Predicción y Frenado Inteligente de Colisión Frontal; Sistema de Advertencia de Punto Ciego (BSW) e Intervención de Punto Ciego (BSI); Sistema de Advertencia y Prevención de Colisión Trasera (BCI); Sistema de Predicción y Frenado Inteligente de Colisión Frontal  (PFCW & FEB); Sistema de visión periférica 360, todo lo que un auto de este segmento debe ofrecer.

El Q50S es uno de los autos con la mejor relación precio/HP del mercado. Cualquier otro sedán de corte premium con un potencia similar se dispara en precio muy por encima de los 800 u 850 mil pesos que teóricamente imaginamos que debería costar. La marca no ha querido dar cifras ni siquiera cercanas, pero considerando, por ejemplo, que la versión híbrida por sí misma es bastante más cara que el resto y ronda los 720 mil pesos; por eso, creemos que este modelo S, por el equipamiento y mecánica que no debe ser barata, podría alcanzar esta suma. Ya lo confirmaremos.

 

Motor: V6 de 3.0L, biturbo, 400 hp y 350 lb-pie

Precio: 800,000 pesos (estimado)