Hyundai Ioniq 2019: 7 apuntes

Análisis de un auto creado ex-profeso para competir con el Toyota Prius. Una plataforma desarrollada de ceros para sistemas de propulsión híbridos y eléctricos en uno de los más ambiciosos y necesarios proyectos del grupo Hyundai-Kia.

1. Hasta la misma forma

Tan directo apunta el Ioniq al Prius que resolvieron hacerlo con el mismo formato de carrocería de cinco puertas, un guiño a la funcionalidad que asegura una gran cajuela con un excelente acceso, pero también una forma distinta de otros compactos que puedan tener en la gama (como un Elantra) e incluso un mejor trabajo aerodinámico, con un Cx de 0.24. Por longitud, queda a siete centímetros del Toyota (4.47 contra 4.54 metros), una diferencia que parece mínima pero que, entre otras razones, podría ser una de las responsables de una cajuela con 60 litros menos en relación a su contrincante japonés.

2. A su manera

Toyota lleva probando su fórmula híbrida desde 1997 y en el transcurso de cuatro generaciones. Al grupo Hyundai-Kia se le pudo hacer muy fácil hacer lo mismo, pero si bien los dos recurren a propulsores de gasolina aspirados de muy alta eficiencia térmica que por supuesto se apoyan por un impulsor eléctrico alimentado por una batería de baja capacidad, los coreanos se separan de sus colegas al utilizar una caja de doble embrague y no una de engranajes planetarios, decisión que, sumada a la mayor potencia en conjunto del Ioniq (139 hp vs 121), contribuyen a mucho mejores cifras de aceleración a cambio de un consumo medio homologado solo un poco mayor.

De esta forma, un Prius declara un 0 a 100 km/h oficial en 13.1 segundos contra 10.8 en el Ioniq. Sea como sea, los dos son capaces de conseguir más de 20 km/l reales en ciudad y eso es lo que importa en este tipo de vehículos. Otras diferencias van en los componentes en sí: las baterías del Prius son de níquel-hidruro, las del Hyundai de iones de litio. Lo otro es que el motor secundario del Toyota es más potente (71 hp vs 43), pero tiene menos torque (120 lb-pie vs 125).

3. Un poco más ágil

En la práctica, el Hyundai es un auto que pese a su enfoque conservador, muestra un poco más de precisión en relación al Toyota en temas de suspensión, dirección o respuesta del acelerador, pues una de las consecuencias de la caja del Prius es que reacciona como una CVT, así que no siempre es proporcional la presión sobre el pedal derecho sobre la aceleración obtenida. En la transmisión de doble clutch del Ioniq, en ese sentido, se anula esa impresión de lentitud y es más evidente cómo el motor eléctrico ayuda al principal cuando éstos trabajan al unísono.

4. Funcionalidad

Con todo y su evidente complejidad mecánica, el Ioniq no exige cuidados muy específicos ni un trato especial. La idea es que se pueda usar como cualquier otro automóvil y eso queda claro al cruzarse con un interior espacioso, sólido en su armado pese a ciertas simplezas o a una suspensión robusta que se ayuda por unas llantas de no tan bajo perfil para soportar nuestra pésima malla vial. Y es de esperarse que así sea por muchos años.

5. Hermanos no disponibles

La plataforma integral del Ioniq no solamente da para el híbrido del que hemos hablado en este texto. También hay un híbrido plug-in (conectable/enchufable) que a cambio de una pila que le provee 51 kilómetros de autonomía eléctrica, le quita casi 100 litros a la cajuela. Queda un 100% eléctrico con una batería de 28.8 kWh para un rango de 200 km de acuerdo a datos de la EPA.

Kia Niro

6. Primo SUV

De no querer esta suerte de sedán o notchback, siempre se podrá elegir el Kia Niro (desde $486,900), gemelo por mecánica al Ioniq pero con un formato SUV que seguro agradará a muchos que, por moda o por que se sienten mejor en uno, optan por esta carrocería pseudo-todoterreno que, paradójicamente, sentimos con un manejo más ágil en relación al primo de Hyundai. Se pierde algo de espacio, su interior es más sobrio y el consumo es menos bajo.

7. Competitivo

Desde 405,700 pesos se vende, a la fecha de escritura de este texto, el Hyundai Ioniq 2019. Es un poco más que los 389,400 desde los que empieza el Prius y más allá de los detalles de equipamiento, la diferencia puede compensar por la ganancia en precisión y desempeño del Hyundai, si bien en el Toyota está asegurada la robustez a largo plazo que en el surcoreano es aún una incógnita. El salto en precios aumenta en las variantes tope, pues se piden 481,000 pesos por un Ioniq Limited y 454,900 por un Prius Premium.

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