Ginebra 2019: Koenigsegg Jesko, la carta especial de la casa sueca

Un hiperdeportivo capaz de alcanzar los 480 km/h jamás será mal recibido por los entusiastas.

Nombrado Jesko en honor al padre del fundador de la marca, Koenigsegg ha presentado a su último deportivo de la familia, capaz de lograr 480 km/h gracias a sus casi 1,600 hp.

La potencia exacta es de 1,579 hp, cortesía del motor de 5.0 litros V8 con doble turbocargador, cifra de poder que hace unos años pensaríamos imposible de un bloque de solo 8 cilindros.

Christian Von Koenigsegg modificó el ángulo del motor y otros componentes mecánicos para lograr esta cifra de potencia, además de que ambos turbocargadores están conectados a un generador eléctrico que los mantiene en funcionamiento para eliminar casi en su totalidad el famoso turbo lag.

En el apartado de transmisión, Koenigsegg ha optado por una caja de cambios automática de 9 velocidades, que permite cambiar de velocidad de manera suave y veloz.

Su funcionamiento es especial, y permite el cambio directo de engranes sin necesidad de pasar de manera escalonada por cada uno de las velocidades. Si nos encontramos en séptima velocidad y queremos bajar a cuarta, la caja se saltará los otros 2 engranes de manera directa sin necesidad de sincronizar las revoluciones y perder tiempo.

Obviamente la estética es importante, y resalta a primera vista el alerón de gran tamaño fabricado en su totalidad en fibra de carbono y diseñado para añadir, junto a otros elementos, casi 1,400 kg de carga aerodinámica en su velocidad máxima.

Por dentro tenemos un volante nuevo, así como dos pantallas táctiles que controlan el infoentretenimiento y elementos del vehículo, que se complementa con el cluster al centro del tacómetro 100 por ciento digital de 5 pulgadas.

Por el momento, Koenigsegg fabricará solamente 125 de estos vehículos, con una producción anual de aproximadamente 40 o 50 unidades. ¿El precio a pagar? Tendrás que desembolsar un total de 3 millones de dólares, sin impuestos y sin opcionales.

Esperamos ver que algún coleccionista mexicano se haga de un Jesko y quizá, con mucha suerte y paciencia, algún día forme parte de la compra de autos en México.

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