#DosRuedas: Harley-Davidson Fat Bob 114”, dualidad fácil de manejar

En este primer contacto, te contamos qué tan fácil es la vida cotidiana con una motocicleta nacida para recorrer distancias largas.

Harley-Davidson se encuentra en una etapa de renovación, tanto de motocicletas como de imagen, y en esta ocasión tuvimos la oportunidad de convivir durante algunos días con una de las nuevas contendientes de la gama Softail, Fat Bob 114”, la cual demostró que puede de manera fácil presumir de una dualidad tanto como para ciudad como para distancias largas.

Comenzando con los datos técnicos, Fat Bob 114” echa mano de un bloque de 1.86 litros con dos pistones en forma de V, con 4 válvulas por cilindro controladas por un solo árbol de levas y manteniendo la temperatura ideal gracias a un esquema de refrigeración por aire y agua. Este motor presume unas de las mejores cifras de par de la gama, con 108 libras pie. Es tanta esta cifra de torque para una moto que apenas pesa poco más de 300 kg que pudimos de repente sentir como el neumático posterior derrapaba en superficies mojadas al arrancar.

Este torque se expresaba desde bajas revoluciones hasta la línea roja de 6,200 RPM y siempre hizo que la motocicleta respondiera justo en el instante que le ordenábamos. La caja de cambios de 6 velocidades también afecta positivamente el comportamiento, en la que podemos dejar colocada en la relación más alta para ahorrar combustible.

Hablando de combustible, uno de los puntos en donde posiblemente se vea en desventaja la Fat Bob 114” 2018 es la capacidad del tanque. Para el sucesor del Dyno, Harley-Davidson decidió montarle un tanque de apenas 13 litros, por lo que, a pesar de tener un rendimiento promedio en nuestras manos, de 17 km/L fueron necesarias 3 tanques de gasolina para hacer un trayecto largo como el que tuvimos oportunidad de hacer desde la Ciudad de México hasta Guadalajara, Jalisco, para explotar las capacidades ruteras de esta motocicleta.

Al arrancar desde la zona centro de la Ciudad de México, nos esperaban 570 km de camino que nos servirían para conocer las capacidades en ruta de esta moto, no quedamos nada decepcionados. Un trayecto de 5 horas lo realizamos de manera cómoda, eso sí, parando de manera constante a cargar gasolina.

Pudimos llegar a nuestro destino sin dolores de espalda, que pueden aparecer tras un largo tiempo en una motocicleta, pero el respaldo de la Fat Bob es de mucha ayuda.

Al estar en la perla tapatía probamos el manejo en ciudad, que si bien podríamos pensar que esta Harley-Davidson Fat Bob es de dimensiones crecidas en comparación con la mayoría de las motocicletas que vemos circular por las calles, se mueve de manera ágil entre el tráfico e incluso de forma silenciosa si no se le exige de más al motor.

Cuando llegó el momento de subir a una segunda persona en la parte posterior, la moto pareció no notarlo ya que la potencia se sigue entregando de igual manera sin problemas, además de que el pasajero viaja de forma cómoda y segura gracias a la agarradera incorporada al asiento.

Harley-Davidson no es sólo un medio de transporte, representa a todo lo que gira alrededor del dueño. En este caso y como hemos visto con campañas como Battle Of The Kings, la marca apunta por un esquema de customización muy amplio que le permite al cliente darle un carácter único a su Fat Bob.

Hay un punto a destacar sobre esta motocicleta, a pesar de ser fácil de maniobrar, no está hecha para ser la primera motocicleta de quien comienza a adentrarse en este mundo. Es por eso que nuestra recomendación es haber tenido cierta experiencia con este tipo de transportes para después dar el salto grande con una Harley-Davidson destinada a ruta.

El precio base de la unidad que condujimos es de 355,200 pesos, cifra que se puede elevar al momento de personalizar a tu gusto la motocicleta.

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