Comparativo: Peugeot 208 1.2 PureTech vs Toyota Prius C, ¿Qué auto de corte eficiente conviene más?

El 208 estrenó un motor 1.2 turbo de tres cilindros y lo normal sería enfrentarlo contra más de un equivalente que tiene en su nicho de la zona alta del segmento B, véase los muy similares Ibiza FR 1.0 TSI o el Swift 1.0 Boosterjet, pero decidimos no irnos por el camino obvio.

En Europa, una de las mejores maneras de optimizar el motor a gasolina y de contrarrestar el gradual declive del diésel, ha sido la de sacarle aún más provecho a los propulsores pequeños y sobrealimentados, recurso presente desde hace décadas y que en más de un caso surgió fue más para evitar cargas impositivas que, en países como Italia, por solo poner un ejemplo, estaban gravadas a partir de la cilindrada.

En el 208 que nos ocupa, el Puretech 1.2 reemplaza al 1.6 VTI que poco a poco irá desapareciendo de la gama de la casa francesa. Más pequeño, con casi la misma potencia, pero con una cantidad mucho mayor de torque que además se manifiesta en un régimen de giro más amplio… otra historia es la respuesta fuera del rango de acción del turbo, pero eso lo abordaremos más adelante. Son 110 caballos y 151 lb-pie.

Mientras tanto, el Prius C, siendo también un subcompacto, recurre a la también probada fórmula que desde hace dos décadas usa el Prius convencional, solo que en un empaque reducido con menor potencia, siempre optando por una batería de poca capacidad para alimentar un impulsor eléctrico auxiliar que en algunas situaciones, como el arranque, procura mover por sí mismo a las ruedas o en otras ayuda a un muy racional 1.5 de ciclo Atkinson. El conjunto da 99 caballos y el máximo torque del motor eléctrico es de 125 lb-pie, que se intercala con las 82 del de combustión interna.

Los precios son muy cercanos y eso fue otro motivo para compararlos, pero además de someterlos a nuestras usuales pruebas, quisimos enfocarnos en el uso en ciudad, en donde pasarán la mayoría del tiempo.

Así, hicimos un recorrido urbano de ida y vuelta entre dos zonas de oficinas en la Ciudad de México: Santa Fe y Reforma, 30 kilómetros de puntos complicados por tráfico, avenidas principales, muchas paradas por semáforos y demás retos típicos de una urbe grande. Después, procedimos a un recorrido por carretera simulando la ocasional salida de fin de semana.

Justo en la mitad del tramo por la ciudad, hubo un cambio de conductor para eliminar la ventaja o desventaja que pudiera surgir de los hábitos de manejo de cada uno de los que hicieron la prueba, además de dejar claro que se practicó un manejo normal y realista y no uno enfocado totalmente en el ahorro. También procuramos que los dos autos fueran juntos para que les tocaran las mismas condiciones de tráfico.

Los resultados a continuación:

Peugeot 208 1.2 Puretech

Recorrido 1 (Fred Shabot): 10.3 km/l en 15 kilómetros por 1h y 5 min

Recorrido 2 (Manuel Fernández): 9.0 km/l por 14 kilómetros en 1h y 1 min

Promedio ciudad total: 9.6 km/l

Promedio carretera: 15.5 km/l

Promedio mixto: 12.5 km/l

Toyota Prius C

Recorrido 1 (Manuel Fernández): 30.3 km/l en 15 kilómetros por 1h y 5 min

Recorrido 2 (Fred Shabot): 12.2 km/l por 14 kilómetros en 1h y 1 min

Promedio ciudad total: 21.2 km/l

Promedio carretera: 9.1 km/l

Promedio mixto: 15.1 km/l

Aunque en el 208 se evidencia una consistencia lógica y típica en sus resultados tanto dentro y fuera de la ciudad, en el Prius C salta a la vista la enorme diferencia entre las dos mitades de su trayecto urbano. ¿Cuál es el motivo? Simple: la velocidad promedio fue tan baja y el tráfico tan denso, que aunque al comienzo pudo hacer más del 70% de los primeros 15 kilómetros utilizando la modalidad eléctrica, los momentos en los que estaba en movimiento no generaban la suficiente energía para volver a recargar la pila, así que en los últimos 14 kilómetros el impulsor térmico estuvo encendido mucho más tiempo. Al Peugeot lo ayudó mucho el sistema “Eco” de encendido y apagado automático en paradas como un semáforo, que se activa al ponerlo en neutro y sacar el embrague siempre que no haya riesgo de descargar la batería.

Aún así, la victoria en ciudad fue aplastante para el Toyota con un promedio de 21.2 km/l contra 9.6 del 208, pues uno de los momentos en los que más pide combustible un coche es justamente arrancando y es ahí cuando la electricidad del Prius C actúa con más frecuencia.

En carretera los papeles se invierten y eso se notó especialmente en el tramo México-Toluca por la vía de cuota, debido a que para mantener unos normales 100-120 km/h de ritmo y con no pocas pendientes compensadas después con bajadas, el japonés requería mantener a fondo el acelerador durante ratos muy prolongados, cuando en cambio el 208 si acaso pedía una ocasional reducción a cuarta o tercera para que el buen torque a medio régimen lo pusiera sin mayores quejas al ritmo de otros vehículos.

Por esa menor necesidad de llevarlo exigido, el Peugeot consiguió 15.5 km/l y el Toyota unos muy afectados 9.1 km/l. Claro, en tramos más planos ambos podrán ofrecer consumos mucho más favorables a los que obtuvimos en la México-Toluca, pero aún así la victoria sería para el Peugeot en este entorno.

En general, de todas maneras sigue siendo más económico el Prius con un promedio mixto de 15.1 km/l, que en términos de equipamiento también ofrece más por el dinero pagado con unas luces LED muy superiores a las halógenas principales del 208, nueve bolsas de aire contra cuatro en el francés o una cámara de reversa en lugar de sensores acústicos.

El europeo, en honor a su buen desempeño en carretera, responde con una aceleración de 0 a 100 muchísimo mejor de 10.4 segundos, justo la declarada por Peugeot México y con más de tres segundos de ventaja al estar su rival en los 13.5. La frenada de 100 a 0 en menos distancia es lógica en el 208 a su tacto más directo al pedal con 41.4 metros contra 47.4 en el oriental. El Peugeot también exhibe mayor estabilidad y agilidad, una calidad de marcha más suave y refinada, más espacio y silencio a bordo, unos acabados interiores más elaborados o unos retrovisores externos con mejor visibilidad.

Una peculiaridad del Peugeot es que requiere de más tiempo para acostumbrarse, primero por su postura de manejo con unos pedales muy salidos que obligan a usar del todo el ajuste en profundidad del volante para que las piernas no se doblen de más, segundo porque el motor, aunque en menor medida contra por ejemplo un 1.0 TSI de Volkswagen, muestra esa poca elasticidad y falta de energía al arrancar tan normal de un propulsor turbo tan pequeño y se suma a cierto retraso del acelerador electrónico, efecto que se trata de reducir con una marcha mínima inusualmente alta, de casi en 1,000 revoluciones por minuto. Basta mantenerlo entre 2,250 y unas 4,500 para asegurar siempre esa agradable contundencia que a más de uno sorprenderá.

En el Toyota, en cambio, todo es más fácil empezando porque es automático, además de que ergonómicamente es más intuitivo y toda su interfaz gráfica y de instrumentos incita a que se juegue con los consumos, con diagramas de flujo de energía e historiales de eficiencia y economía. Su sofisticación mecánica, claro está, hace que se sacrifique en otros apartados y se sienta en general más tosco.

Al final, la conclusión fácil es que el Prius C es idóneo para ciudad y el Peugeot para carretera, pero el subcompacto europeo merece, a nuestro modo de ver, un equipamiento más completo, sobre todo en seguridad con unas mejores luces o más de cuatro bolsas de aire.

Ficha técnica:

Precios a la fecha:

208 PureTech: $304,900

Prius C: $323,600

Por Manuel Fernández y Fred Shabot Fotos: Daniel López y Fred Shabot