Cómo darte cuenta que eres el car guy de tus amigos (o que ellos lo tenga claro)

Dicen que el amor por los autos se lleva en el corazón, que bombea una perfecta mezcla entre aceite y turbosina y que nuestras frases están llenas de tecnicismos que solo otro car guy las entenderá. ¿Eres uno de los nuestros? Checa estos momentos CLAVE para que seas claramente el que vive, como y duerme con autos.

Cuando estacionas tu auto, no importa el modelo que sea, lo volteas a ver por lo menos tres veces y sonríes.

La mayoría de tus viajes los planeas en función de cuál es el camino más divertido para conducir.

Tus tíos o primos nunca te hablan, a menos que sea agosto y sabes que viene el cambio de año modelo de los autos. Ahí hasta tu tía concha te busca con un “mijito, tu que le sabes a eso de los coches, qué tan bueno sale el…”

Te emocionas cuando vas a una supermercado automotriz; puedes estar horas viendo todo lo que venden y podrías comprar para tu coche.

Te molestas (y mucho) cuando vas a una agencia y el vendedor te quiere convencer de que es una buena compra por los rines, colores y lo bien que te verás a bordo.

Tus refranes siempre tienen alguna referencia al mundo de los autos. “¡Ey amigo!, baja un cambio” para decirle que se calme un poco.

Coleccionas revistas o folletos de autos viejos porque… ¡porque sí!

Un buen domingo puede ser aquel en el que encuentras un coche a escala ¡en oferta!

Y luego encuentras la repisa para poder decorar tu casa o oficina… obvio con autos

A veces guardas piezas en la sala de tu casa, porque podrías usarlas algún día

Te molesta las bromas que se hace en las expos como: “la edecán se incluye”. Tu vas por ver los autos realmente.

Tu auto tiene nombre.

Te acuerdas de las personas por el coche. “¡Ah claro! Juan Ramón, el de recursos humanos que tiene un Caribe GT rojo muy hermoso”.

Y también de las épocas. “Claro, fue en el 95, todavía tenía mi Neon azul”.

Te emociona mucho el Super Bowl, pero por los anuncios de autos que se van a lanzar.

Tu facilidad para hacer amigos es directamente proporcional a la joya automotriz que estés conduciendo.

No perdonas que alguno de tus amigos o amigas no sepa pronunciar adecuadamente el nombre de una marca: “¡Es Por|sche! ¡Por-she, no Porch!

¿Nos faltó alguna?