BMW X3 M40i 2019: 7 apuntes

Uno de los SUVs medianos más equilibrados e interesantes del mercado se encuentra por un precio que para sus estándares podría considerarse razonable.

1. Asunto de precisión

Muchos dan el desempeño y los números, pero las sensaciones, la retroalimentación y la compenetración también importan.

La X3 M40i lo consigue todo porque además de la esperable rapidez de lo que es en esencia la versión deportiva más confortable antes de la radical M, también se obtiene un manejo gratificante que trasciende más allá de los datos objetivos: una dirección en su punto, perfectamente ajustada en su asistencia y que da plena confianza incluso circulando a la velocidad máxima, unos frenos graduales en su acción al pedal y capaces, una caja obediente, refinada, inmediata cuando se necesita o un sonido de escape agradable mas no excesivo.

Todos esos ligeros ajustes delatan unos ingenieros que valoran más que lo que van a presumir en el papel.

2. Motor-caja rozando lo impecable

El seis en línea de BMW es una de esas piezas en las que es fácil creer que es imposible mejorarla, pero aún así lo logran. Eso aplica para el tres litros turbocargado de código B58 que se introdujo en México a finales de 2015 con el 340i F30 y que en la X3 M40i entrega 360 caballos y 500 Nm (368 libras-pie) de torque.

Su funcionamiento suave, la entrega pareja de potencia, el bien disimulado turbo-lag, el hecho de que no pierda energía en altas revoluciones y el comentado sonido son unas virtudes que se complementan, como bien ya lo apuntamos, con una de las mejores transmisiones automáticas de la industria, que en este caso manda toda la energía a las cuatro ruedas.

3. Más y más practicidad

BMW no se olvida que, al final, la X3 es un SUV y como tal tiene que estar a la altura de su propósito de llevar cinco personas con su respectivo equipaje. Que sea seis centímetros más larga que la segunda generación y a su vez unos 14 por encima de la primera X3 aparecida en la pasada década asegura mejor espacio en la segunda fila y, de paso, una cajuela de 550 litros al nivel de lo que ofrecen sus competidoras más cercanas.

Con más de 4.7 metros de punta a punta, las dimensiones se van sobre la X5 de hace casi veinte años, que medía 4.66 m.

4. Intuitivo

La ardua carrera entre alemanes también se refleja en sus interiores, con sistemas de información y entretenimiento inimaginables hace diez años, lo que va desde pantallas con una calidad gráfica que ha evolucionado a pasos agigantados, pasando por el regreso de los instrumentos digitales, comandos de voz que ya pueden ser entendidos y hasta mandos gestuales. BMW en ese sentido está en un punto de balance en el que no abusan de ponerlo todo táctil o en digitalizarlo, sino que mezclan algo de lo analógico de antaño con la necesaria modernización para así no saturar a los usuarios más tradicionales. Por eso, creemos que tienen las cabinas más intuitivas y fáciles de operar entre las de su tipo.

5. De lo poco que falta

No todo es perfecto y, al mejor estilo de los BMW desde hace unos 13 años, se omite una llanta de refacción de fábrica con la excusa de reducir el peso. A cambio, se ponen los conocidos neumáticos runflat que en caso de una ponchadura menor (que no destruya el flanco), pueden rodar por una corta distancia a moderada velocidad hasta encontrar dónde arreglarlo. Esta solución en el contexto mexicano no es tan útil y, en la práctica, nada como contar con una rueda de repuesto para proseguir el camino con normalidad.

6. Estándar elevado 

La planta estadounidense de Spartanburg, en Carolina del Sur, es la que se hace cargo de fabricar todas las X3 para el mundo. Así pasa con la X5, la X6, la X7 y la X4, por lo que esta factoría tiene asignados casi todos los SUVs de la marca salvo los compactos X1 y X2. Tanta responsabilidad los ha obligado a elevar sus normas de calidad, porque sin irnos muy lejos, la anterior X3/X4 no era tan buena en cuanto a sus acabados y las primeras X5 no tenían fama de ser las más confiables. Ahora, por lo visto, son otros tiempos.

7. Competencia fuerte

La M40i (Precio: $1,199,900), aunque bien posicionada en su pequeño nicho, no la tiene fácil: una Mercedes-AMG GLC 43 (Precio: $1,209,900), más potente aunque más lenta, propone una fórmula más purista en cuanto a manejo a costa de menos refinamiento. Una Macan S (mientras se renueva a la fecha la GTS) es el compromiso dinámico más similar en un empaque menos práctico y con una cabina menos ergonómica, para cerrar con una SQ5 (Precio: $1,159,900) más aislada de ciertas sensaciones a costa de presentarse como una alternativa más viajera.

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