Audi S3 Sedán 2019: 7 apuntes

Un sedán compacto que esconde numerosas virtudes a pesar de su edad en el mercado. Uno de los secretos ya no tan escondidos en el diverso portafolio Audi.

1. Discreción

Puede que los cuatro escapes llamen la atención de algún detallista que se quede viéndolo, pero más allá de unos rines de 18 pulgadas no muy vistosos y una carrocería que sufre sutiles modificaciones en su aerodinámica o en mayores entradas para una mejor refrigeración, el S3 pasaría como cualquier otro A3 Sedán de los tantos que se han vendido desde su aparición a finales de 2013. Y eso no es malo: nadie espera que un coche relativamente pequeño, si bien muy sobrio y de gran presencia, sea un monstruo capaz de poner en aprietos a máquinas que cuestan dos o tres veces más.

2. Sin mayores sacrificios

El equilibrio es justo una de las fortalezas del S3, pues así pueda entregar un desempeño muy por encima del promedio, a su vez es un coche idóneo para usar a diario, en el que no se sufre con una suspensión rígida, unas llantas que puedan romper en exceso en nuestra deteriorada malla vial o algún componente mecánico que resulte delicado en situaciones de alta temperatura como el denso tráfico de algunas de nuestras ciudades o un uso en carretera intensivo. No, no es el sedán más ágil en curvas de entre los de su tipo, pero sus capacidades en todo tipo de carreteras y lo fácil que es llevarlo al límite lo convierten en una gran opción para los que busquen, además de algo con un decente comportamiento deportivo, un compañero cómodo para viajar.

3. Tamaño perfecto

Un S3 Sedán no excede los 4.5 metros de largo ni los 1.8 de ancho, pero goza de dos filas de asientos amplias para que cuatro viajen cómodos (y cinco más apretados) y una cajuela de 390 litros penalizada por el sistema de tracción integral. Que no sea tan voluminoso, pero que esté tan bien aprovechado, significa que irse de viaje en un S3 no es una mala idea y, así como puede enfrentar este tipo de situaciones que ponen al máximo su versatilidad, tampoco es tan voluminoso como para representar un problema en algún estacionamiento estrecho o en calles demasiado angostas.

4. Más de lo que parece

Un dos litros con turbo es una mecánica muy estandarizada entre los autos de lujo o entre SUVs y sedanes medianos de todo tipo, solo que en este caso son 290 caballos y 380 Nm (280 lb-pie) los que se transmiten a las cuatro ruedas a través de una caja de doble embrague con los discos en aceite y de siete velocidades, componente que estrenó el S3 después de su actualización hace un par de años y lo hizo aún más efectivo a la hora de sacarle el máximo provecho a un motor que por años se ha ido mejorando. En la práctica, un S3 Sedán puede acelerar, bien manejado y sabiendo usar el Launch Control (algo que no es nada complicado), en 4.8 segundos reales, o lo que es lo mismo, más rápido que en el registro oficial de 5.0 s. Los 400 metros pueden cubrirse en la barrera de los 13 segundos y, ¿Qué significa eso? Que a los más de 2,200 metros de la Ciudad de México, un S3 Sedán de $819,900 pesos acelera mejor que un R8 con un V10 aspirado de más de 540 caballos (algo que hemos comprobado de primera mano) que en su día se acercó a los 3 MDP. Lo consigue no solamente por la relación peso/potencia, sino por el eficiente desarrollo de la sobrealimentación, la excelente capacidad de tracción y la transmisión S tronic mejorada. También porque sospechamos que el estimado de 290 caballos es muy conservador y en realidad se dan los 310 de la variante europea… o hasta más.

5. Con más potencial

No podemos olvidar que el S3 parte de la plataforma MQB que vio la luz en autos como el Volkswagen Golf a comienzos de década, así que es posible que ya muchos la tilden de antigua pero, al final, el desarrollo técnico ha sido tan bueno que aún hoy estos coches se mantienen competitivos frente a alternativas mucho más recientes. Es mejor mirarlo de otra forma entonces: Si así son ahora, ¿Cómo serán sus eventuales reemplazos? Esos no tardarán mucho en aparecer y es muy probable que quedemos sorprendidos de nuevo.

6. Lo que puede mejorar

A este nivel parecemos demasiado benévolos con el S3 así que es hora de decir qué es lo que podría mejorar. Lo primero es el tacto de sus frenos, muy capaces pero no tan precisos de modular, una característica endémica en Audi que parece ser hecha a propósito para evitar una transferencia de masas muy abrupta en caso de llegar a tocar el pedal en medio de una curva o un apoyo muy fuerte, si bien eso parece una teoría muy forzada. Lo segundo es que su dirección podría estar un poco más viva en términos de retroalimentación, pero en cuanto a precisión y seguridad no hay queja alguna y, no nos mintamos, justo ese aspecto es el que diferencia a un Audi de un BMW o un Mercedes-Benz.

7. Casi un pionero

Y ya que mencionábamos la competencia en el punto anterior, vale la pena comentar que el S3 y el mismo A3 fueron los pioneros en el concepto de un auto de lujo en el segmento C, pues ejemplares como el Mercedes 190E o el BMW 2002 evolucionaron en medianos (segmento D), pero como tal no había un premium en la gama reinada por el VW Golf en Europa. Tal ha sido el éxito de la fórmula vista en coches como el S3, que ya Mercedes-Benz le sacó su rival directo sobre el nuevo Clase A con el AMG A 35, mientras BMW está preparando, sobre la arquitectura del BMW Serie 1, ahora con tracción delantera, una variante del Serie 2 también con cuatro ruedas motrices y, cómo no, un motor turbo de dos litros muy potente. Al final los demás terminaron haciendo lo mismo.

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