Análisis: 7 apuntes del Audi A4 2.0 TFSI 190 hp

La presencia del A3 sedán y la renovación de sus contrincantes no le da tanto brillo a la variante de entrada en el A4, un auto que desde su cambio generacional lanzado en 2016 no tiene la visibilidad que merece pese a su planteamiento muy competitivo.

1. Motor convincente

Fue un gran idea que Audi optara por suprimir el 1.8 turbocargado de los A4 anteriores (código B8) y favorecer la presencia del probado, modernizado y efectivo dos litros que en tantos productos del grupo Volkswagen ha estado presente, solo que regulado a 190 caballos pero con un par de 320 Nm (236 lb-pie) muy favorable de cara a la elasticidad en ciudad y que de todas maneras ayuda a un mejor desempeño en toda situación.

2. ¿quattro indispensable?

Este A4 se conforma con un sistema de tracción delantera en lugar del integral permanente quattro tan característico de Audi. Así no pueda creerse de entrada, de por sí es inusual el hecho de que sea FWD pues al final hablamos de una configuración de motor longitudinal, cuando un tracción delantera en la enorme mayoría de casos modernos va asociado a un motor transversal. Solo por ese motivo el A4 no se relaciona en un tema de plataforma a ningún Volkswagen.

Un FWD con motor longitudinal, hoy día, solo se encuentra en otros Audi del segmento D (medianos) para arriba. ¿Y realmente es indispensable la tracción integral? No realmente. Así como hay un Clase C o un Serie 3 con un solo eje motor (que sería el trasero), el A4 con tracción delantera será un auto plenamente efectivo y útil en la gran mayoría de situaciones aún en carretera. Claro, las mayores exigencias no las asumirá igual y más cuando el pleno torque del dos litros no hará que sea difícil que las ruedas patinen en una aceleración fuerte. Tampoco esperen la misma agilidad en curva con tanto peso cargado adelante.

3. No, no hay CVT

Hace no tantos años, que un Audi fuera de tracción delantera obligaba, de tener una caja automática, a optar por una CVT. Y Audi incluso estaba orgullosa de tener una CVT, a la que llamaban Multitronic y a la que le hicieron un famoso comercial que incluía un muñeco de Elvis Presley… pero los años y la sabiduría hicieron que cada verdadero fabricante premium las fuera abandonando gradualmente por una cuestión de efectividad en su manejo y hasta confiabilidad, pues Mercedes también llegó a tenerlas con el primer Clase B y hasta BMW cayó en la misma trampa con los MINI R53 aspirados. Si hoy alguien se tropieza con una CVT en un supuesto auto premium, seguramente será a raíz de una estrategia de ahorro de costos… y un verdadero auto de lujo no sólo incluye buen equipamiento o materiales interiores más vistosos, sino una propuesta de manejo y desarrollo técnico más profunda que también se refleja en el precio final.

Ahora todos los Audi, así sean de tracción delantera, usan una transmisión de doble embrague (S tronic) con siete velocidades, que históricamente no han sido un prodigio de durabilidad, pero cuya evolución tanto en confiabilidad como desempeño no se detiene.

4. Ganancia en suavidad

Al menos refiriéndonos a los A4 Dynamic y Select, no S line, el motor menos potente implica también una suspensión más permisiva ante las ondulaciones y defectos del camino. El primer motivo es una puesta a punto de la amortiguación más suave contra el 2.0 de 252 hp (y mucho más que en el S4) pero muy equilibrada para no afectar la estabilidad. La segunda razón son unas llantas de serie (como opción hay unas con rines más grandes) con mayor perfil (225/50 R17) y por ende un mejor aislamiento ante tanto hoyo en vías que no pocas veces pueden llegar a ser muy precarias. Recuerden que no todos buscan agilidad o una dinámica perfecta en un automóvil de lujo, sino comodidad. Y en ese sentido, el A4 de 190 caballos logra un andar más suave y confortable que incluso el Mercedes-Benz Clase C, que en su búsqueda por ofrecer una experiencia de manejo más “deportiva” ha dejado de ser la referencia en refinamiento.

5. Por dentro, mejor de lo que parece

La extrema limpieza y simplificación de las cabinas de Audi hace que parezcan austeros cuando en realidad no lo son. Eso se hace más evidente cuando Mercedes-Benz ha conseguido interiores mucho más vistosos que antes en años recientes, con consolas de formas fluidas o combinaciones de colores o texturas más arriesgadas. Pero una cosa es dejarse llevar por sólo lo que se ve y otra es cuando se empieza a tocar y a sentir todo lo que nos rodea una vez a bordo. El Audi no abandona su usual postura de manejo impecable por variedad de ajustes, ergonomía o visibilidad, pero tampoco deja atrás esa filosofía casi obsesiva de que cada pieza esté bien ajustada, ya sea porque no se encuentra una mala unión o porque no hay crujidos al presionarlas con fuerza ni remates que puedan delatar algún sacrificio en calidad aparente. Si se quiere dar un toque de sofisticación extra, la instrumentación digital Virtual Cockpit es una opción.

6. Costo/beneficio, bien

Por 579,900 pesos se obtiene ya un A4 con este 2.0 de 190 caballos en acabado Dynamic y, de acuerdo a la lista de precios vigente a la fecha de escritura de esta nota, todavía hay modelos 2018. Un BMW 318i empieza 10 mil pesos abajo, pero su motor es un 1.5 de tres cilindros y 136 caballos que así sea muy eficiente, es muy inferior desde el punto de vista del desempeño pues al final se le puso a un sedán mediano una planta motriz pensada para un MINI Cooper (y no, el i8 es un caso aparte). Si le echamos un ojo a Mercedes-Benz, el Clase C ya sobrepasa los 600 mil pesos como punto de partida y el más accesible es un C180 con el 1.6 compartido con Renault/Nissan que tampoco es un prodigio aunque ahora va acoplado a la nueva caja de nueve cambios y no a la anterior de siete.

7. Cuestión de espacio

La amplitud es un punto a favor en el A4. Es uno de los más largos entre sus rivales y al final se sigue marcando una diferencia en relación al más pequeño A3 sedán o al recién lanzado A6. Tiene su lugar en la gama pero al mismo tiempo es uno de los más prácticos del segmento D por habitabilidad.

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