Análisis Especial: ¿Qué significa la Fórmula E para el futuro de la industria automotriz?

Hace unos días se presentó la Fórmula E de la FIA en el legendario Autódromo Hermanos Rodríguez por segunda vez en la historia. Dejó una carrera interesante y aunque le faltó un tanto para colocarse a la altura de la Fórmula Uno, no pude evitar pensar, cada que pasaban los autos por la recta principal con total silencio, que estaba presenciando al futuro del automovilismo y de la industria automotriz, sin haber tenido que viajar en el tiempo.

Es sabido que las tecnologías que se prueban hoy en los autos de Fórmula Uno terminarán llegando tarde o temprano a los autos de calle, primero a los más deportivos y exclusivos, para más adelante, una vez que la tecnología se haya probado y sea accesible para la mayoría, comenzar a usarse en los modelos de mayor volumen. Un muy claro ejemplo, el Infiniti Q60 Project Black S que se presentó hace unas semanas en el Salón de Ginebra cuenta con un sistema de recuperación de energía cinética [KERS] inspirado en el que vemos en los monoplazas del equipo Renault Sport.

Con las emisiones anticontaminantes apretándose cada vez más en todo el mundo, las marcas ahora comenzarán a escarbar en su arsenal de autos eléctricos para cumplir con las normativas y la Fórmula E será clave para el desarrollo de las próximas generaciones de super autos. Ya desde ahora, el ‘tridente’ de híperautos de Porsche, Ferrari y McLaren usan motores híbridos para incrementar el desempeño y reducir las emisiones.

Dicha tendencia seguirá al alta en los próximos años, y cuando los autos dejen de ser híbridos y comiencen a ser propulsados únicamente por electricidad, la Fórmula E será vital para mantener a los entusiastas de los superautos al pendiente. Ya no veremos motores V12, pero la tecnología eléctrica que se desarrolle en esta competición irá mejorando para sustituirlos sin que se perciba que se ha dado un paso atrás.

Claro, primero serán los superautos, pero más adelante también serán los autos de calle convencionales, basta con el ejemplo del Golf GTI que, en su octava generación, que llegará para finales de la década actual, se apoyará en propulsores híbridos para seguir brindando un desempeño excepcional, mejorando los consumos y reduciendo las emisiones. Más adelante, los directivos e ingenieros de Volkswagen no descartan la posibilidad de sacar al mercado una variante GTI del I.D. Concept eléctrico que se presentó en París en septiembre del año pasado. El Ford Mustang será híbrido en 2020.

La Fórmula E es relevante para la industria, porque permitirá que la incesante carrera hacia la excelencia ingenieril, y hacia autos cada vez más capaces, con mejores cualidades dinámicas, no se detenga, pero al mismo tiempo, se podrá conseguir a la par la sustentabilidad que la raza humana persigue.

En una entrevista para la revista oficial de la FIA, Sergio Marchionne, CEO de Ferrari, declaró que necesitan involucrarse en una competición como la Fórmula E. Hace exactamente un año, el directivo de la mítica firma italiana declaraba que la idea de un Ferrari eléctrico era “un concepto casi obsceno”, agregando que, “tendrían que dispararme primero”.

Preguntado por la posibilidad de entrar a la Fórmula E, Marchionne responde que “es complicado definirlo ahora” y agrega que “tenemos que involucrarnos en la Fórmula E porque la electrificación vía la hibridización será parte nuestro futuro”.

En resumen, la Fórmula E es necesaria sencillamente porque si la industria busca seguir haciendo autos que nos emocionen, la receta usada en la Fórmula E presenta un método muy atractivo para lograrlo, y este método podría ser el único viable en solo unos años.

Sigamos muy de cerca a esta competición en las próximas temporadas. El salto de los motores de combustión a los híbridos ya se dio, pasamos del Enzo al LaFerrari, del McLaren F1 al P1 y del Porsche Carrera GT al 918 en poco más de 10 años. Ahora habrá que dar el salto de los híbridos a los eléctricos y para lograr este cambio tan radical sin perder la esencia, la Fórmula E será de gran ayuda en la década entrante.