Análisis Especial: ¿Qué es lo que hace tan rápidos a los autos deportivos actuales?

El automóvil ha evolucionado de manera impresionante en los últimos años -y lo seguirá haciendo en los próximos-, sistemas como la dirección, motor, suspensiones, transmisiones y tren de rodaje son ahora radicalmente diferentes respecto a lo que eran hace 20 o 30 años. Suspensiones independientes, frenos carbono-cerámicos, todo tipo de electrónica aplicada a la conducción, cajas robotizadas con doble embrague, la lista es muy larga.

Todos estos atributos han sido pensados y desarrollados con un solo objetivo en mente, mejorar cada aspecto de la conducción. La realidad es que hoy una gran porción de los deportivos más salvajes son tan fáciles de llevar que cualquier persona con una mínima noción de lo que representa la conducción deportiva puede tomar el mando en un circuito y entregar tiempos bastante respetables. Claro, si el conductor es experimentado, las ventajas son todavía mayores.

Los autos modernos son más seguros, conducir en un circuito por encima de los 200km/h no representa un reto importante y esto se ha logrado a través de varios sistemas electrónicos que controlan el auto a velocidades altas, por ejemplo, el control de estabilidad y tracción, diferenciales inteligentes, sistemas de tracción integral y control vectorial de torque, entre otros. Hacemos mención de algunos en específico, la tracción total Quattro de Audi, la tecnología XDS del Grupo Volkswagen o el G-Vectoring de Mazda.

Podrá parecer un factor poco relevante, pero hasta la aerodinámica ha avanzado a pasos agigantados en las últimas dos décadas, encontramos nuevos procesos de manufactura que han permitido darle la forma óptima a la carrocería del auto. Para poner en contexto qué tanto se ha avanzado, el coeficiente de arrastre del Lamborghini Countach, uno de los deportivos tecnológicamente más avanzados en la década de los setentas, era de 0.42. Un Nissan GT-R, que consideramos un deportivo comparable moderno entrega un coeficiente de 0.26. Inclusive un Mazda3 Sedán, el compacto generalista de mejor manejo que hemos probado, logra un número inferior a 0.30.

La aerodinámica controla el aire que pasa alrededor de la carrocería cuando el auto se mueve, pliegues en la carrocería, difusores y alerones están pensados dar un mejor agarre a altas velocidades y mejorar la estabilidad del auto.

Los materiales son otro factor, es un hecho que los autos han crecido y ganado peso gracias a las exigentes normativas de seguridad, pero las marcas usan materiales modernos para mejorar la rigidez estructural, mejorando de paso el manejo sin incrementar el peso total del automóvil. El avance ha sido tal, que no lo vemos exclusivamente en deportivos de alta gama, la Ford F-150, uno de los autos mejor vendidos a nivel mundial usa una construcción en aluminio.

Finalmente, debemos mencionar a las llantas, estas representan la superficie de contacto entre el auto y el pavimento y son las encargadas de transmitir la potencia del motor al suelo, pero también deben soportar las altas temperaturas generadas por la fricción que se crea al momento de frenar o pedirle al auto que cambie de dirección de forma brusca. Las llantas son de compuestos avanzados y administran el calor de mejor forma, entregan un agarre superior en curvas y llevan dibujos especiales para evacuar el agua.

Hace unos años, desarrollar un auto con más de 250 caballos de fuerza y dotarlo de tracción delantera era impensable, hoy esos autos abundan en las calles, sedanes medianos, hot-hatches y SUVs. Conducirlos es relativamente sencillo y, hasta cierto punto, las llantas modernas tienen la culpa de ello pues son superiores desde la construcción, más ligeras y rígidas para conseguir una menor deformación con las altas fuerzas gravitacionales que deben tolerar.

Mientras tanto, los entusiastas salimos beneficiados porque tenemos acceso a autos cada vez más rápidos por un precio más razonable. No podemos negar que por momentos, extrañamos la brutalidad y la sensación análoga de los deportivos de antaño, pero la sensación general es que hoy la velocidad trae consigo mayor seguridad. Uno de los mejores ejemplos podría ser el Audi S3 que recién probamos, es un hatchback sensato capaz de acelerar de 0 a 100 kilómetros por hora en menos de 5.2 segundos y entregar un tiempo en circuito que pone a temblar a deportivos de renombre por tecnología como la que citábamos anteriormente, todo eso, sin despeinarse.