Análisis Especial: Caminos entrelazados, ¿qué les espera a las próximas generaciones de los deportivos de Audi y Porsche?

Parece imposible que un auto deportivo de motor trasero con la historia del 911 pueda compartir componentes y tecnología con otro titán, pero de motor central y enfoque distinto como es el Audi R8, pero próximamente así será.

Hace unos meses, fuimos testigos de la llegada de un Porsche 911 de carreras con motor central, abandonando la idea que ha prevalecido desde hace más de 50 años. Los rumores surgieron sobre si la próxima generación del mítico nueve-once, denominada internamente 992, podría tomar este camino y ya sabemos que no sucederá. No habrá un 911 de motor central -solo el de circuito- y tampoco un R8 con motor trasero.

Las próximas iteraciones de ambos autos compartirán toda la estructura frontal, incluyendo los esquemas de suspensión y dirección. No obstante, ambos retendrán la configuración en el eje trasero y no habrá cambios para ninguno en este aspecto. Los ingenieros de Porsche comentan que esto no traerá ningún problema, pues desde hoy, el 911 de motor trasero comparte la arquitectura frontal con los 718 Cayman/Boxster de motor central.

Este movimiento ayudará a recortar los costos de desarrollo y producción sin quitarles a ninguno de los dos las características de manejo a las cuales sus clientes están acostumbrados. Un 911 se seguirá sintiendo como un 911, y un R8 como un R8. Se mantendrán los rasgos distintivos en cada uno de los dos autos, su esencia por decirlo de otra forma.

Esto nos da a entender que también habrá un tercero en discordia, el Lamborghini Huracan que actualmente utiliza el mismo chasis del R8 seguramente también compartirá la estructura frontal con los ejemplares alemanes. De hecho, la colaboración ya ha comenzado, muy pronto veremos al R8 de entrada con el mismo motor V6 de 2.9 litros que utiliza el Panamera, suplantando al anterior V8 atmosférico de 4.2 litros. Los R8 y R8 Plus retendrán el V10 de 5.2 litros y 605 caballos como ya ocurre hasta hoy.

Por su parte, el 911 seguirá apegado a los motores bóxer de 6 cilindros para la generación 992, pero ahora todas las variantes serán turbocargadas, incluidos los GT3 y GT3 RS. Será en 2020 cuando Porsche tomará las lecciones aprendidas con el 918 Spyder actual para ‘hibridizar’ al 911, usando un sistema similar, pensado para maximizar el desempeño y optimizar el consumo de carburante.