Análisis: 7 apuntes del SEAT Arona Beats

Ahora que todos buscan SUVs o lo que se les parezca, vale la pena reseñar esta edición con más equipamiento del que se ha convertido en uno de los modelos más exitosos de SEAT. ¿Es una buena opción por su precio?

Aquí, lo registrado en la libreta de Autología:

1. Motor conocido, preferible para ciudad

Uno de los puntos más polémicos en el Arona es su motor 1.6 litros de 110 caballos que, con algunas mejoras, a la larga se basa en un bloque bastante usado por el grupo Volkswagen desde finales de la pasada década. Por su edad sabemos que no dará problemas y, con todo y un desempeño comedido que en carretera pedirá constantes aceleraciones a más allá de 6,000 rpm de encontrarnos un adelantamiento complejo, una pendiente prolongada o una incorporación muy forzada, al final está dentro del estándar de otras alternativas, pero no podemos ignorar que por una cantidad de dinero similar ya está el 2.0 de un Mazda CX-3, un Kia Soul o el 1.4 turbo de un Vitara. Punto a favor: su transmisión Tiptronic es refinada y en la modalidad “Sport” reacciona con rapidez.

2. La altura sí influye, para bien y para mal

Parte vital de la moda de convertir todo en un SUV no solo es por su aspecto, también por brindar unos centímetros adicionales de despeje, para conseguir un acceso más fácil a la cabina, tener una postura al sentarse que da más visibilidad o para evitar golpear en hoyos muy grandes o topes.

Eso obliga a aumentar el recorrido de la suspensión, la altura total del conjunto (y por ende el centro de gravedad) y, en la mayoría de casos, a usar unas ruedas de más perfil y/o con un diámetro total mayor. La primera consecuencia son mayores inercias, con un balanceo más difícil de contener o reacciones menos ágiles durante una emergencia. Nuestro Mega Test Técnico Comparativo en este nicho de pequeños SUVs así lo demostró porque así el Arona se perciba aplomada en condiciones normales, no niega los centímetros de más a lo alto en situaciones más complicadas.

Otros factores que se afectan son la aceleración pues las llantas con mayor diámetro alargan las relaciones de caja y, para colmo, la aerodinámica también pierde eficacia y eso se nota, por ejemplo, en la mayor sensibilidad a vientos laterales al circular en autopista, ya sea por una brisa muy fuerte o al pasar junto a un camión. En ese sentido, pareciera haber más desventajas que ventajas en estos SUVs y somos partidarios de optar por un Ibiza convencional, que además de ser más estable, provee un andar más suave y cómodo.

3. El interior, de sus argumentos más sólidos

No es de los más grandes entre sus equivalentes, pero eso no evita que el Arona sea espacioso en sus dos filas o en su cajuela, pues 400 litros oficiales es una cifra muy positiva. De paso, el entorno está fabricado con esmero, sensación que aumenta con las vestiduras específicas de esta variante Beats con contrastes en naranja y una mezcla de tela o símil alcántara. Los plásticos utilizados no son mullidos en ningún caso pero son sólidos al tacto, no brillan de más y están tratados con texturas que no transmiten una sensación económica. Y si lo analizamos ergonómicamente, la posición de manejo es muy buena, es difícil encontrar una queja en cuanto a la ubicación de todos los mandos y la insonorización destaca. El sonido Beats es un agregado bienvenido que hemos comentado en nuestra nota de lanzamiento.

4. De lo poco que falta

A cambio de elementos como un cargador inalámbrico, el mencionado sistema Beats, decoraciones específicas adentro y afuera o unos instrumentos digitales y configurables que no están presentes ni en las alternativas más costosas del segmento, a algunos les hará falta un acceso y arranque sin llave o unas luces LED más sofisticadas que las sencillas halógenas que vienen de serie. Claro, lo indispensable está, o sea que no se sacrifican ni las seis bolsas de aire ni el control de estabilidad. Y ya en línea con ciertos rivales, tampoco hay un quemacocos.

5. La moda tiene un precio

Aunque en esencia estemos hablando de un hatchback subcompacto rediseñado y elevado, hay un precio a pagar. Si lo comparamos al Ibiza Beats lanzado al mismo tiempo, el sobreprecio es de 55,100 pesos, aunque no es una comparación del todo directa pues el Arona lleva una caja automática. De todas maneras, el excedente en relación a un Ibiza Excellence automático sigue siendo de 46,000 pesos. ¿Realmente vale la pena pagarlos por tener una “camioneta”? Para muchos evidentemente sí y de ahí el éxito de estos crossovers.

6. Unas por otras

Decíamos en el primer punto que por un precio similar, existen con un mejor desempeño un CX-3 con un dos litros de 148 caballos, un Vitara 1.4 turbo con 138 o un Soul con 140, todos más holgados a la hora de moverse con respecto al 1.6 del Arona. Pero no es tan fácil: el CX-3 de valor más cercano solo tiene dos bolsas de aire y, si se quiere caja automática, en el Vitara Boosterjet hay que subirse a 380,000 pesos, pues por casi lo mismo del Arona Beats se accede a una variante manual. Así, el competidor más frontal es el Soul, aunque con la tercera generación próxima a lanzarse, falta ver si esos 363,000 pesos por un EX Pack se mantendrán tan competitivos.

7. En esto es mejor al promedio

Hay dos apartados que verdaderamente destacan en el Arona Beats y en el resto de la gama de este crossover: la dirección y los frenos. Estos dos componentes, herencia de la plataforma MQB A0 del grupo Volkswagen, son lo que creemos contribuye más a que en manejo sea mejor al promedio en su nicho y la única desventaja termine siendo la altura adicional provocada por el obligatorio cambio de suspensión, mal del que también sufren rivales como un Nissan Kicks o el citado CX-3. La dirección, sin perder la útil suavidad en ciudad, transmite mucha seguridad por su precisión y por lo intuitiva que resulta al corregir la trayectoria o al exigirla en algún giro abrupto. Los frenos, por su parte, están preparados para un motor con mucha más potencia y torque y se perciben holgados incluso a ritmos más altos de lo que es sensato en un vehículo de corte familiar como este.

Al final, la clave en una buena compra está en el equilibrio entre todas las características y ese es un punto ganador en este Arona.

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