Análisis: 7 apuntes de la Kia Sedona SXL

Kia no deja un solo hueco en el mercado sin cubrir. Su hambre de participar en todas partes parece ser una de las claves de su éxito y la Sedona es solo un ejemplo de su determinación, pues mientras unos se dan por vencidos con las minivanes, ellos son de los pocos que aún apuestan con ellas.

Aquí, lo registrado en la libreta de Autología:

1. Costo-beneficio, una constante de Kia

Si en algo son especialistas los surcoreanos, es en dar más por menos sobre todo en equipamiento, algo que con los años no se ha visto reflejado necesariamente en un conjunto inferior desde el punto de vista técnico. Una Sedona SXL, ya con sus vestiduras bi-tono, doble quemacocos, una excelente iluminación LED en los proyectores principales y sistema de entretenimiento para la segunda fila, cuesta a la fecha 799,900 pesos. Eso son más de 50,000 abajo de una Odyssey equivalente, unos 25,000 más accesible que una Sienna similar y casi 200,000 menos que una Pacifica equipada. ¿Realmente hay diferencias tan apreciables que justifiquen el sobrecosto en las otras? Tal vez en la Honda y en la Toyota, pero no en la Chrysler.

2. Un buen motor y caja, indispensable

En un aparato que puede llevar a siete a bordo más equipaje, un desempeño óptimo no es un capricho sino una necesidad, algo que se hace más patente cuando las carreteras mexicanas exigen, por simple seguridad, buenas capacidades para adelantar o incorporarse. El V6 de inyección directa (266 hp/234 lb-pie) despierta con suavidad pero con sobrada contundencia desde unas 2,500 rpm, todo para dar aún más energía arriba de las 4,500. Aunque los seis cambios tienden a largos y posibilitan consumos de hasta 10 km/l reales yendo a ritmos comedidos en autopista, la Sedona no tiende a caer en vacíos que perjudiquen su progreso entre una velocidad y otra. La transmisión reacciona con suficiente rapidez a las solicitudes repentinas del acelerador, no es lenta para responder en modalidad manual de requerir retención extra y, eso sí, no siempre es la más refinada al momento de aislar ciertas sacudidas.

3. Dinámicamente no tan impecable, pero igual buena

Los pesos que se pagan de menos en la Sedona podrían notarse en cómo rueda en relación a sus rivales más establecidas. Recuerda más a una Sienna que a una Odyssey o una Pacifica porque su suspensión tiende a ser más nerviosa y saltarina si el asfalto no está en tan buen estado (apreciación sutil, de todas formas). Muy al estilo de su enfoque de autopista, la dirección no es ningún prodigio de precisión y es bastante suave, aunque con algo de concentración deja llevarse con cierta soltura por si hay que apurar el ritmo. Solo hay que anticiparse a unos frenos competentes y de gran firmeza, aunque no sobrecapacitados, y a unas llantas de especificación SUV en las que el agarre no es su fuerte a la mínima exigencia, si bien el excelente perfil (235/60) ayuda a que aguanten todo tipo de hoyos o terracerías que podríamos encontrar en accesos a hoteles remotos o casas de campo.

4. Cabina a la altura en la mayoría de aspectos

La Sedona checa todas las casillas en el manual para hacer un buen interior de minivan. Empezamos con una segunda fila reclinable y deslizable, salidas de aire acondicionado para todos y con una zona climatizada ajustable desde el lado derecho para quienes viajen atrás. Los vidrios además de polarizados cuentan con sus propias cortinillas y dos pantallas bastan para proveer un buen sistema de entretenimiento. Ameniza el ambiente el quemacocos extra con una cortina que sí obstruye del todo la luz y algunos cargadores USB bien repartidos. ¿Algún comentario en específico? Que la línea de las ventanillas en la tercera hilera va muy alta y no dejará ver mucho de afuera a los más chicos. Y que no esperen el espectacular ingenio de la Odyssey con su sistema de intercomunicación interna, sus cámaras de vigilancia o sus sillas de desplazamiento lateral. Ni los apoyapies extensibles de los asientos intermedios en las Sienna tope de gama (algo que sí hay en las Sedona para Estados Unidos).

Si abordamos temas como los acabados, la Kia está perfectamente a la altura con plásticos de buen mullido en el tablero, piel de calidad pero a su vez con un tacto aún robusto pensando en un uso en familia más demandante, una imitación madera bien conseguida y un ajuste correcto de todas las piezas. Ergonómicamente, solo habríamos deseado una pantalla táctil principal de mayor tamaño, aunque la integración Android Auto/Apple Car Play suple casi todas las necesidades, incluida la de un navegador confiable. Destacamos lo bien ubicado de cada mando y lo fácil que es acostumbrarse al uso de la Sedona pese a la abundancia en equipamiento.

5. Siguen siendo una gran opción

Esto es más una reflexión general para las minivanes que no solo aplica para la Sedona. Por moda, la gente tiende a echarle mucha tierra a este tipo de vehículos, que al lado de las cada vez más comunes crossovers, podrían verse arcaicos, pero lo cierto es que como concepto siguen siendo medios de transporte muy inteligentes, ya sea por aprovechamiento de espacio virtud de su habitabilidad real, con una última fila en la que sí caben adultos, también porque así sean voluminosas, son fáciles de maniobrar por un diámetro de giro nada exagerado, por su excelente visibilidad que también favorece una conducción anticipada y segura en carretera y, ya centrándonos en un tema técnico, porque su centro de gravedad no es tan alto y además su anchura contribuye a un comportamiento menos delicado ante cambios súbitos de trayectoria.

Se manejan como un gran automóvil con todo y sus limitaciones y hablando en específico de aquellas minivanes que ya prescinden de un eje rígido atrás (caso de la Sedona con un multibrazo), pero son superiores en ese y otros sentidos a SUVs/crossovers de precio y dimensiones similares. Incluso detalles tan sencillos como las puertas corredizas facilitan la vida en el día a día, pues subirse y bajarse es más fácil y no hace falta despegarse tanto de una pared.

6. No es la primera vez que Kia hace una minivan

A finales de los noventa, en pleno apogeo y constante modernización de las minivanes, época en la que todavía participaban General Motors, Ford y hasta Mazda con su MPV, Kia estaba saliendo de una crisis en la que dejó su relación con Ford para unirse a su compatriota Hyundai. Era 1998 y por esos días se introducía la primera generación de la Carnival, que no es más que el nombre internacional de la Sedona. La segunda generación salió a mediados de la pasada década y hasta tuvo una hermana gemela en la que solo cambiaron el logo. Nos referimos a la Hyundai Entourage que poco duró en el mercado, mientras la Carnival/Sedona sobrevivió hasta nuestros días en la iteración que analizamos en estos renglones, que se presentó a nivel global en 2014.

7. ¿Habrá otra?

El mercado no siempre responde a argumentos sustentados, racionales o correctos, así que por más que un vehículo como la Sedona pueda seguir teniendo sentido para muchas familias, es una incógnita si tendremos una nueva generación, más con la tendencia SUV que ya hizo regresar a la Borrego/Mohave reencarnada en la moderna e interesante Kia Telluride. ¿Podrá la demanda en Estados Unidos justificar un reemplazo de esta Sedona? ¿Será más bien un papel de Asia? No faltan muchos años para ver la respuesta.

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