Adiós a las fotomultas en CDMX a partir de 2019

Claudia Sheinbaum Pardo explicó que el contrato se renueva anualmente y que es decisión del Jefe de Gobierno en turno seguir o cancelarlas definitivamente.

La candidata a la jefatura de gobierno en la CDMX por la coalición ‘Juntos Haremos Historia’ aseguró que eliminará las fotomultas en la Ciudad de México comenzando en el próximo mes de enero y que, además, todas las registradas en el mes de diciembre del año en curso serán canceladas, por lo que los usuarios no deberán pagarlas.

La candidata ya había prometido hacerlo desde el pasado mes abril si ganaba las elecciones, y ha asegurado que lo hará ahora que es la jefa de gobierno electa.

“En enero de 2019 ya no va a haber contrato [vigente] y el jefe o jefa de Gobierno tiene la atribución para cancelar recaudatoriamente multas establecidas en el mes de diciembre,” dijó Sheinbaum.

“No nos importa perder los mil millones de pesos que vienen de las fotomultas, vamos a acabar con la corrupción. Yo no estoy de acuerdo en que una multa de tránsito sea una afrenta a la economía familiar, así que tiene que haber una revisión de las multas de tránsito y va a haber una reducción significativa.”

Sheinbaum dice que al terminar con la corrupción podrá obtener los recursos que ya no obtendrá con las fotomultas, sustituyendo así los recursos económicos que provienen de estas sanciones.

Asimismo, la apuesta de su gobierno será crear una conciencia cívica. Otra propuesta será analizar la velocidad de circulación optima en automóviles para dar prioridad a los peatones, porque piensa que, de todas formas, hay zonas en donde las velocidades actuales no están funcionando.

Analizó la posibilidad de cambiar el reglamento de tránsito cuando tome posesión y aseguró que “puedo firmar uno nuevo a partir del próximo 5 de diciembre.”

Opinión

Cuando se estableció el nuevo reglamento en la Ciudad de México en diciembre de 2015, hubo muchos cuestionamientos de la ciudadanía, cosa que considero positiva, porque los cuestionamientos muestran interés, participación y sobretodo, una ciudadanía que está con los ojos muy abiertos.

Incluso hubo un periodo de adaptación para generar conciencia entre los conductores, en el que la primera multa no tenía costo, pero sí llegaba como una llamada de atención.

La realidad es que 6 de cada 10 víctimas de los accidentes de tránsito son peatones, y ahora que en la Ciudad de México circulamos a velocidades controladas ellos y los ciclistas son los mayores beneficiados.

Para muchos, era ridículo pensar en circular a no más de 80 kilómetros por hora en el Periférico cuando antes lo hacían a 110 o 120 km/h, velocidades más bien de autopista. La realidad es que las distancias en una ciudad son tan pequeñas que esta reducción de velocidad, considerando un camino libre, apenas tendría un impacto en el tiempo de traslado.

Una distancia de 30 kilómetros se recorre en 15 minutos circulando a 120 km/h y si reducimos la velocidad a 80 km/h la recorreríamos en 22 minutos. En términos relativos la diferencia es enorme – prácticamente un 50 por ciento más lento, pero en términos absolutos hablamos de tan solo 7 minutos más y me parece que bien valen la pena.

Claro que una de las discusiones más importantes con el tema de los límites de velocidad llegó cuando comenzamos a tener contingencias ambientales desde febrero y junio, meses en los que las altas temperaturas y ausencia de vientos o lluvias ocasionan un incremento en los niveles de ozono.

Los límites de velocidad bien pudieron haber tenido un impacto, aunque no esté comprobado, y este fue uno de los puntos débiles del nuevo reglamento, pero es verdad que también nos dejó calles más seguras y una nueva cultura de tránsito.

Entonces, será interesante que se analice el reglamento y los límites de velocidad, pensando en adaptarlos de mejor forma a cada vialidad para lograr un balance entre la seguridad, tiempos de traslado y niveles de contaminación, pero quitarlos de tajo no parece una buena idea.

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