A prueba: Suzuki Ignis 2018

El pequeño Ignis se presenta como el modelo de entrada a toda la gama de Suzuki y la marca lo ofrece como un nano SUV, pero es en el entorno citadino en donde realmente destaca.

Pequeño y divertido, es como se aprecia a primera vista el subcompacto de la marca japonesa, que tiene grandes aspiraciones, porque Suzuki nos ofrece al Ignis como un nano SUV, un escalón más accesible, como su nombre refiere a las “mini” SUV y un golpe de lleno a la estrategia de Renault Duster y la primera SUV.

A pesar de que el segmento de las SUV subcompactas es muy nutrido y de que varios modelos desafían las normas de lo que den ser en realidad dichos modelos del segmento, el Ignis simplemente es un pequeño citadino subcompacto que ofrece una postura retadora, que intenta tomar ventaja en otra de las categorías más competidas del mercado local.

Con unas medidas contenidas de apenas 3.7 metros de largo y 1.6 metros de ancho, el Ignis representa al segmento de los subcompactos citadinos, casi al pie de la letra, pero una mejorada altura libre al suelo, le confiere una confianza no necesariamente para poder sortear pasos de terracería, sino para los múltiples accidentes geográficos de nuestras ciudades, dígase baches, hoyos, topes etc.

Divertido desde la mirada

Visualmente, el Ignis nos ofrece de una refrescante vista en la que nos deja saber que, no por el hecho de ser un coche perteneciente al escalón de entrada de la marca, tiene que ser aburrido o monótono.

En el frente, una enorme parrilla envuelve todo el ancho del vehículo, integrando a los grupos ópticos delanteros por dentro de la misma. Un tramado rectangular sirve de fondo en la parrilla y está delimitado por un marco cromado, que le otorgan una vista como de antifaz al pequeño coche.

Los faros a su vez, presentan las luces diurnas con tecnología LED que envuelven al resto de los elementos luminosos con una singular forma en U, que gracias a la línea superior de la parrilla, pareciera que tiene un ceño fruncido, una vista muy caricaturesca.

De perfil, la línea de carácter que nace de los faros delanteros sigue hasta la ventana trasera y presenta un corte hacia la parte superior que junto con unos estampados en el pilar C, le otorgan de una vista muy característica.

Pero es en la parte trasera en donde se puede notar su rasgo más peculiar y es en donde el medallón inclinado, junto con la parte baja del portón de la cajuela, enamora o simplemente no gusta; no hay términos medios.

Además, los rines de 16 pulgadas que monta esta versión acentúan su enfoque divertido.

Suzuki ofrece la posibilidad de equipar con accesorios coloridos la carrocería del Ignis, para hacer énfasis en el enfoque lúdico del pequeño hatchback, agregando un spoiler trasero y una serie de ornatos disponibles en 4 colores, como el bisel de la parrilla y los faros de niebla, como unos adhesivos que resaltan las líneas de carácter del conjunto estético.

Interior con vida

También destaca que los voladizos son prácticamente inexistentes,tenemos a las ruedas lo más alejadas posibles hacia las esquinas, lo que se traducen en una sorprendente sensación de amplitud, en donde la altura del techo ayuda mucho, en conjunto con la integración de plásticos de terminado claro.

El diseño interior es muy juvenil, con formas simples pero coloridas y no es sorpresa que todos los plásticos utilizados sean duros al tacto, pero presentan un muy buen ensamble y una muy buena factura que, en algunos casos, como en la parte inferior del tablero, se presentan de mejor calidad que los observados en su hermano mayor, el Swift.

La temática bitono del interior se mantiene en las puertas, incluso en las traseras.

Los asientos son cómodos, gracias al empleo de un acojinado suave, y están forrados en tela, que si bien presentan un patrón con acentos de color, son de estética simple y parecen el elemento menos propositivo del conjunto.

Aún así, ofrecen una buena postura de manejo, más bien alta, que permite una buena visibilidad hacia todas partes.

En la segunda fila, el espacio disponible para las piernas de los pasajeros es sorprendente tanto para las piernas, como para la cabeza. Pero las reducidas dimensiones del hatchback limitan el espacio para 2 adultos, porque el espacio para hombros es justo para un tercero.

Al igual que en el exterior, dentro del Ignis, tenemos la opción de agregar accesorios para añadir más vida a bordo del coche. Nuestra unidad de pruebas incluía dichos insertos en color rojo y combinaban muy bien con el color blanco de la carrocería, dichos insertos los encontramos en las jaladeras de las puertas, las ventilas del aire acondicionado y en la carcaza de la consola central que adicionalmente muestra unas líneas similares a las que se encuentran en el pilar C.

El equipamiento en la versión GLX del pequeño urbano, tenemos un aire acondicionado automático, con una buena capacidad de enfriado, que agrupa sus controles en un singular elemento cilíndrico que otorga mucha originalidad al interior, los mandos son simples y fáciles de operar, pero se agradece la disposición en la que Suzuki los ha colocado.

Más arriba y en la ya típica configuración de pantalla flotante, una enorme pantalla táctil de 7 pulgadas es la encargada de controlar el sistema de info entretenimiento que incluye un sistema de audio con 6 boinas y capacidad de conectarse mediante Android Auto y Apple CarPlay, que además ofrece un navegador que no estaba disponible en nuestra unidad.

Agilidad para la ciudad

Si hay algo que distingue al pequeño subcompacto japonés, es la agilidad que transmite. Y es que con el pequeño pero elástico motor que monta realmente es muy fácil moverse dentro del pesado tráfico de nuestras ciudades.

Se trata de un motor de 4 cilindros de 1.2 litros de desplazamiento, que genera apenas 82 caballos de fuerza y 83 libras pie de torque. Las cifras se perciben escasas, pero en realidad mueven con algo más que soltura al Suzuki.

El motor es naturalmente aspirado y se encuentra acoplado a una caja manual de 5 velocidades o puede equipar una CVT. El ejemplar que probamos montaba la caja manual y nos dejo sensaciones muy buenas, la caja cuenta con un recorrido no muy largo y presenta un escalonamiento bastante bueno.

El pequeño propulsor se siente muy elástico, con una entrega de potencia lineal que ayuda a moverse con soltura en las calles de nuestro país y al momento de exigirle la falta de poder se hace presente, lo que nos entregó cifras de 15.1s durante la aceleración desde 0 hasta los 100 km/h.

Por el otro lado, el sistema de frenos entrega una mordida suficiente para detener sin muchos problemas al pequeñín, con el que logramos detenernos desde los 100km/h en 45.9 m, que durante nuestras pruebas mostró apenas buena resistencia a la fatiga.

Rodando con el Ignis en la ciudad, podemos notar que la suspensión está configurada de maneras suaves, lo que, en conjunto con la altura libre al suelo, permite sortear sin mucha dificultad toda la orografía de nuestras calles.

Tenemos que mencionar que cuando manejamos a ritmos un poco más alegres, la proporción de la carrocería es más bien alta, lo que se traduce en un evidente balanceo y de una sensación de flotabilidad, pero sin tener la sensación de pérdida de control. Quizás ese es el aspecto más apegado a su pretenciosa campaña hacía las SUV.

Una de las mejores cartas del Ignis se presenta en una muy buena cifra de consumo al circular en la ciudad, logrando hasta 16 km/l sin mayor problema. Y es que, gracias a la agilidad que deja sentir detrás del volante, no es necesario sobre exigirle al pequeño propulsor y arruinar el consumo.

Falta de protección

En donde se queda corto es en el apartado de seguridad, pues a pesar de contar con frenos antibloqueo con función de distribución electrónica de frenado y anclaje ISOFIX para sillas de bebés y una estructura reforzada con barras de acero laterales en las puertas, únicamente equipa 2 bolsas de aire frontales.

Y aunque el equipamiento va acorde al resto de las opciones de la categoría, durante las pruebas de choque de la Euro NCAP, obtuvo únicamente 3 estrellas, considerando que el modelo europeo equipa también bolsas de aire laterales y de cortina.

Oferta atractiva

A pesar de la falta de equipo de seguridad, el Ignis llega a nuestro país a complementar una ya nutrida categoría de subcompactos de corte citadino, con una de las ofertas más novedosas y divertidas para un coche en un segmento de entrada.

La oferta por parte de la marca japonesa es muy atractiva y con un precio inicial apenas por debajo de los 200 mil pesos, apunta para hacerse con una buena tajada de las ventas de este tipo de vehículos. La unidad probada, la GLX con todo el sistema de entretenimiento y los distintivos estéticos se encuentra en $229,990 para la versión con caja manual y $244,990 para el que viene con la automática CVT, algo que lo distingue de su competencia. El Spark Activ, que tiene las mismas intenciones camperas que el Ignis únicamente está disponible con caja manual.

Suzuki Ignis 2018
Motor: 4 en línea, 1.2L de 82hp y 83lb/pie
Transmisión: Manual 5 Vel.
Automática CVT
Consumo oficial: Combinado: 21.8 km/l
Consumo en pruebas: Ciudad: 16 km/l
Autopista: N.D.
Combinado: N.D.
Cajuela: 260 l
*0 a 100 km/h: 15.1 s
*100 a 0 km/h: 45.7 m
Versiones y precios:
GL $199,900
GLX T/M $229,990
GLX T/A $ 244,990
*Datos obtenidos con el equipo de pruebas Vbox proporcionado por Vbox México

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