A prueba: SEAT Arona 2019

La marca española llega al segmento más peleado con una propuesta que mantiene los valores de diseño, dinamismo y sensación de calidad general.

SEAT trae finalmente a México al segundo SUV de su gama, tras el lanzamiento de Ateca en el segmento C. SEAT Arona llega en el segmento de los subcompactos, uno de los que más crecen en nuestro país y en todo el mundo con una estética basada claramente en el hatch subcompacto con el que comparte también la plataforma y otros componentes mecánicos.

Estéticamente, Arona me parece un auto muy atractivo, y eso se debe en parte a las líneas de tensión que adopta en el cofre y en los laterales, muy tradicionales de SEAT. Estos pliegues no son nada sencillos de lograr en las líneas de estampado y aun así SEAT se ha animado a incorporarlas en sus productos más recientes.

Los rines de aluminio de 17 pulgadas con 5 radios dobles y terminado bitono resaltan en el costado mientras que los grupos ópticos de LED con forma triangular le conceden un carácter moderno, además de proporcionar un haz de luz realmente bueno.

Finalmente, remata el techo al estilo flotante gracias al acento Xcellence que nace en el pilar C, y que puede elegirse en tres diferentes colores que contrasten con la carrocería; naranja, negro o gris. Como buen SUV, suma rieles de carga en techo con acabado cromado.

Habitabilidad y percepción de calidad

Por dentro, el tablero es casi el mismo que el que encontramos en el Ibiza, pero me gusta que tiene un acabado blanco en lugar del negro piano porque, además de ser más durable y resistir a los rayones, le confiere un estilo más juvenil un carácter propio, diferenciándola del Ibiza.

El interior de Arona adopta algunas de las soluciones que ya vimos en el Ibiza para incrementar el espacio. Aunque las dimensiones generales son compactas, el aprovechamiento del volumen interior es sorprendente.

El espacio es correcto para 5 pasajeros, pero la realidad es que la plaza central trasera es más adecuada para personas de talla más pequeña, porque de lo contrario el quinto pasajero no irá muy cómodo. El espacio para cabeza es también excelente, un servidor mide 1.81 metros y pudo viajar detrás de sí mismo con espacio de sobra para la cabeza.

El espacio en cajuela presenta 400 litros, con formas cuadradas que optimizan el espacio para maletas u objetos de gran tamaño. Esos 400 litros se logran bajando el piso de carga a su punto más bajo, pero también se puede mantener arriba, y así tiene un doble fondo muy útil para esconder objetos de valor, como computadoras, tabletas o cámaras.

También es posible abatir los asientos traseros para expandir el espacio de carga y tener una superficie totalmente plana, muy útil para introducir objetos de gran tamaño que además, pueden entrar porque la boca de la cajuela es muy generosa.

Los plásticos son rígidos como es la norma del segmento, pero la percepción de calidad en este sentido es muy alta porque no brillan, además de que los ensambles son de muy buena calidad, justos entre sí que evitarán que aparezcan ruidos o vibraciones con el paso del tiempo.

Hay un punto en contra, con una posición de manejo más elevada, la pantalla táctil y el mando del climatizador de doble zona quedan muy abajo, más lejos de la línea visual de lo que nos gustaría, especialmente si te gusta manejar con el asiento en la posición más alta.

Equipamiento, muy completo

Suma la iluminación ambiental que puede regularse en intensidad hasta en tres diferentes puntos, y puede cambiar entre rojo o blanco.

Esta versión Xcellence cuenta con la estupenda pantalla táctil de 8 pulgadas que ya conocíamos del Ibiza; que me parece la mejor en el segmento generalista junto con el Sync 3 de Ford; tiene una interfaz intuitiva y gráficos de muy alta resolución, pero creo que lo más atractivo es que da retroalimentación al usuario con sonidos que nos hacen saber que ya hemos hecho contacto con ella y que nuestra petición ya se está procesando. Adopta el sistema Full Link, con interfaces Android Auto, Apple CarPlay y Mirror Link.

También tenemos asistente de estacionamiento semi autónomo, que controla la dirección en maniobras de aparcamiento en paralelo y batería y nos permite estacionarnos indicando los puntos de la maniobra en los que hay que acelerar, frenar y cambiar entre reversa y drive.

Añade sensores de estacionamiento adelante y atrás, con cámara de visión trasera que tiene guías y que nos permite ajustar el brillo, contraste y color de la imagen en función de las condiciones de luz exteriores.

El cuadro de instrumentos digital que se estrenó en el León Cupra será opcional en Arona y también en Ateca.

También es muy importante mencionar el tema de la seguridad porque todas las versiones de Arona tienen 6 bolsas de aire (2 frontales, 2 laterales lumbares y 2 de tipo cortina) y control electrónico de estabilidad y tracción, este último desconectable a través de los menús en la pantalla táctil.

Al mando

Arona está basada en la novísima plataforma MQB A0 de Grupo Volkswagen, que también encontramos en Ibiza y que más adelante llegará en prácticamente toda la oferta de subcompactos, incluyendo a los nuevos Polo, Virtus y T-Cross.

Respecto al Ibiza en el que está basado, Arona es 70 mm más largo (4,140 mm) y 110 mm más alto (1,550 mm), manteniendo la misma distancia entre los ejes y anchura, de 2,560 y 1,780 mm, respectivamente.

La Arona que llega a México monta el conocido motor de 1.6 litros y 4 cilindros con 110 hp, acoplado a una caja automática de 6 cambios. Obtuvimos consumos en torno a los 16 km/L rodando en autopista a velocidades medias de entre 100 y 120 km/h, mientras que en ciudad, con tráfico moderado, 12 km/L es una cifra realista, que puede desplomarse rápidamente si abusamos del acelerador.

La puesta a punto de la transmisión me llamó la atención porque no la recuerdo de otros productos con el mismo motor. Aquí, la caja le permite al motor estirarse hasta las 6,500 revoluciones por minuto para que cuando llega el cambio ascendente, el motor no caiga por debajo del punto en el que mejor empuja, entre las 3,800 y las 6,000 rpm.

En la ciudad de Toluca a casi 3,000 metros sobre el nivel del mar, obtuvimos un dato de aceleración de 20.8 segundos con el equipo prestado por VBox. Es un dato por debajo de lo que esperábamos, pero es perfectamente comprensible porque a esta altura el motor atmosférico podía tener hasta un 30 por ciento menos potencia a causa de la falta de oxígeno. Con menor altitud, como la de la Ciudad de México, el dato mejorará notablemente.

Arona mantiene esa puesta a punto que caracteriza a SEAT, recordando que no se trata de un Ibiza FR o de un León Cupra. La suspensión tiene una ejecución más bien firme que se agradece al circular a velocidades altas porque mantiene la sensación de estabilidad y seguridad.

La dirección es muy rápida y permite enlazar curvas con un aplomo que francamente no esperaba de un SUV pequeño, quedando a la altura del resto del conjunto. Es interesante porque la respuesta más rápida viene precisamente en el centro, por lo que además, los cambios de carril se consiguen con un ligero toque de volante.

Sin embargo, la firmeza del conjunto no significa que llegue a ser incomoda o demasiado brincona; filtra bien las imperfecciones y aun en caminos maltratados mantiene alejadas a las vibraciones de la cabina.

Los frenos son de disco en las cuatro esquinas, con ABS y EBD, pero no pudimos hacer las pruebas de frenado porque el día que probamos Arona no paró de llover, y nos pareció injusto y poco preciso entregar un dato con el piso mojado.

Entonces, Arona llega a competir a un segmento muy nutrido y me parece que tiene los argumentos necesarios para convertirse en una de las más destacadas. El equipamiento de seguridad es muy completo como también lo es en el ámbito tecnológico y de confort, pero además, la sensación de manejo va de acuerdo a lo que la marca española presume en el resto de su catálogo, muy precisa y estable, y la calidad de interiores es una de las más altas del segmento, quizá junto con Mazda CX-3, Ford EcoSport y Toyota C-HR.

Me parece que algunos extrañarán al propulsor 1.0 TSI de 3 cilindros, pero la realidad es que el segmento en el que participa no lo exige. A diferencia de Ibiza, Arona no busca ser un producto de foco deportivo, y la realidad es que los top de ventas en el segmento tienen motores de desplazamiento, potencia y condiciones generales similares.

Seat Arona
Motor: 4 cil, 1.6L, 110hp y 114 lb/pie
Transmisión Automática de 6 relaciones
Consumo en pruebas Ciudad: 12.1 km/l
Autopista: 16.2 km/l
Cajuela 400L
*0 a 100 km/h: 20.7s
*100 a 0 km/h: N.D.
Versiones y precios:
Xcellence Tiptronic: 349,900 pesos
*Datos obtenidos con el equipo de pruebas Vbox proporcionado por Vbox México a 2.720 msnm

Ahora lee