A prueba: Nissan Kicks, un crossover urbano y familiar desde 283,900 pesos

El Kicks es el lanzamiento más importante para Nissan en el año, pero no sólo por la venta en el mercado mexicano, sino por lo que representa su producción en Aguascalientes para el mercado externo. Ello habla de la relevancia de este segmento, importantísimo para todas los fabricantes a nivel mundial. Significa, de hecho, la entrada de la marca al segmento de los subcompactos crossovers que, en este caso, toma como base la plataforma del Versa que destaca por su confiabilidad mecánica y espacio interior.

El Nissan Kicks ha generado una enorme expectativa en el país. Se ha vuelto uno de los temas relevantes en la agenda de los lanzamientos que restan en el año y es que tanto las imágenes como la información previa que ha circulado del modelo, muestran a un producto redondo para el segmento.

Y lo cumple. Nissan está lanzando tres versiones del Kicks (Sense, Advance y Exclusive) todas con buen nivel de equipamiento, posicionando, como debería, al modelo. Se agradece que mejoren en el tema de la seguridad con frenos ABS y airbags desde las versión de entrada; el control de estabilidad por lo menos se ofrece como opción en las dos primeras y viene incluido en la más equipada.

Marcando tendencia

La versión que tuvimos para prueba es la tope, Exclusive, presume de un dilatado listado de equipamiento que la colocan en algunos aspectos como referencia. En el de seguridad arranca con seis bolsas de aire, un sistema llamado Módulo Integrado de Control Dinámico que engloba sensores para la marcha, trazo y freno activo del motor, una especie de control de estabilidad más elaborado que monitorea la posición de acelerador, relación de caja y dirección para actuar en consecuencia en situaciones de manejo fuera de trayectoria y mantenerlo dentro de la misma; completan ABS y EBD. Mejorables los frenos de tambor atrás, aunque la frenada honestamente no es mala con 42.2 m desde los 100 km/h, de acuerdo con nuestras pruebas.

En equipamiento de confort se ubica en la parte alta del segmento, con encendido por botón y apertura con llave presencial; equipo eléctrico, un cluster digital para información sobre el consumo, GPS, computadora de viaje, radio u otras funciones; una pantalla touch de 7” con navegador en la consola central, conexión para smartphones y seis bocinas; destaca el sistema de visión 360 grados o Arround View Monitor con cuatro cámaras destinadas para estacionarse que también incluye sensores de estacionamiento y alerta de movimiento o tráfico posterior cruzado; controles en el volante para el menú del auto, equipo de sonido y bluetooth; el sistema de infotenimiento permite sumar las apps de Nissan para vincular las aplicaciones de social media y búsqueda de lugares mediante el celular; también se agrega operación de algunos menús por comandos de voz.

Completa climatizador y reglajes manuales para los asientos del conductor y pasajero.

La sensación que transmite el interior es de las mejores: se percibe elegante, incluso tecnológico. Las vestiduras son bitono en puertas; volante y palanca de la transmisión son en piel sintética, también en el tablero tenemos piel y está cosida (y no son costuras simuladas).

Debemos aclarar que la versión que tuvimos para prueba era un piloto, de los primeros modelos en salir de la línea de producción por lo que algunos detalles como materiales y empalmes estaban por afinarse. Aun así la sensación general es muy buena.

Dedicado

Por fuera presume de cuidados para ofrecer un diseño muy propositivo. Se retoman elementos como los faros y calaveras con cierta influencia de los tipo boomerang de Maxima; a los halógenos se agregan luces diurnas de LED y rines de 17”. El techo sigue también lo propuesto por el sedán de lujo de la marca, con el techo flotante que le aporta mucha dinámica visual.

Remata una parrilla muy en la línea de la X-Trail, por lo que retoma varios elementos visuales de varios otros modelos de la marca.

Las bondades de la plataforma B de Nissan le permiten ofrecer muy buenas cotas de espacio para todas las plazas, cinco, todas con cinturones de tres puntos y cabeceras. La distancia entre ejes es bastante amplia, con 2.6 m, por lo que las piernas van cómodas para incluso adultos de alta talla; el techo es alto y también contamos con buenas cotas para la cabeza. La cajuela no desmerece y es la más grande del segmento con 383 litros (cerca la Vitara con 375).

La dinámica

Kicks apuesta al confort antes que al desempeño. Todo el conjunto está preparado para ofrecer un manejo relajado. Bastidor, suspensiones, dirección, todo está coordinado para que rodemos con calma, filtrar las imperfecciones del camino (que no son pocas en México).

El motor no presume de ser vigoroso, pero ya conocemos las bondades de este propulsor, es efectivo y sobre todo con un buen consumo, que se remata vía una caja CVT que, honestamente, ha mejorado bastante: es menos ruidosa y más efectiva sobre todo en el despegue. También regula mucho más rápido la posición según presionemos el pedal.

De acuerdo con nuestras pruebas, el Kicks consiguió el 0 a 100 km/h en 16.5 segundos. El 0 a 400 m fue más efectivo, demostrando una buena regulación de la caja en velocidades más altas, con 21 segundos, a la par de modelos como Jetta o Forte. Como mencionamos, la frenada no es mala en el número, nos detuvimos en 42.2 m desde los 100 km/h, sin embargo, se fatigan pronto ante la demanda principalmente por el esquema discos/tambor.

El consumo fue de lo mejor. A 100-110 km/h conseguimos más de 20 km/l. La CVT se coloca fácilmente por debajo de las 2,500 rpm y tenemos una marcha suave, silenciosa. Aquí está el foco principal del Kicks, recorridos relajados. En contraparte, los caminos de montaña no son necesariamente su mejor terreno, aunque se defiende y muy bien. La verdad es que la dirección es mucho más precisa de lo que nos imaginamos (no somos muy fans de la asistencia eléctrica) y aunque hay rolling de la carrocería, las ruedas siempre están bien pegadas al piso. Sólo la caja no está a la altura y no nos permite exprimirle un poco más al propulsor, pero se entiende, puesto que su foco es otro.

Así, su mejor terreno serán las ciudades, pues al diseño y una buena posición de manejo, alta, se le suma mucha superficie acristalada lo que nos otorga muy buena visibilidad.

Nos gustarían asientos con mejor sujeción, si bien es cierto que están inspirados en el concepto Zero Gravity que Nissan emplea en todos sus modelos, a gusto personal los quisiéramos un poco más firmes. Mismo caso para la banca trasera, pero tampoco podemos hablar mucho de los mismos porque la versión que tuvimos para prueba fue uno de los primeros pilotos que salieron de la planta, con detalles aún por dejar a punto incluidos, los asientos.

Peleará fuerte

Nissan tiene en el Kicks un as bajo la manda. Honestamente nos ha sorprendido la calidad en general del producto, la sensación y materiales en el interior al que se le suma muy buen nivel de equipamiento de confort y seguridad (era necesario), un diseño que no pasará desapercibido y la plataforma y mecánica típicas de la marca que presumen de confiabilidad y efectividad. Además, el precio está en el rango, muy bien estudiado. No cabe duda que tiene los argumentos suficientes para ser un gran protagonista.

Motor: 4 cil, 1.6L, 118hp con 110 lb/pie
Consumo: Ciudad: 11.6 km/l
Autopista: 20.2 km/l
Combinado: 14.4 km/l
Cajuela: 383L
*Aceleración 0 a 100 km/h: 16.5 s
*0 a 400 m: 21.1 s
*Frenada 100 a 0 km/h: 42.2 m
Versiones y precios:
Sense (Caja Manual): 283,900 pesos
Advance CVT: 308,000 pesos
Exclusive CVT: 348,700 pesos (Evaluada)
*Datos obtenidos con el equipo de pruebas Vbox proporcionado por Race Tools México