A prueba: Mitsubishi L200 Diesel, una pickup honesta que cumple con sus promesas de utilidad y robustez

En nuestro país, cuando pensamos en Mitsubishi se nos viene más a la mente el segmento de los compactos deportivos que el de los vehículos utilitarios, pero en Asia, Mitsubishi ha ofrecido con mucho éxito productos pensados para el trabajo y uso rudo, siendo el principal exponente el L200 pickup.

En Asia, región de procedencia de la L200, las pickups son muy diferentes a lo que pensamos, no tienen motores V8 ni equipamiento digno de un sedán de gama alta, sino que buscan más utilidad combinado con un cierto nivel de maniobrabilidad para uso cotidiano. Es aquí en donde aparecen camionetas como la Ford Ranger, Toyota Hilux, Nissan NP300 Frontier o la propia L200.

Durante el tiempo de prueba, esta L200 demostró ser una gran aliada para todo tipo de usos porque fue útil para transportarnos de un punto a otro sin carga con confort, pero también pude usarla para transportar víveres dentro de la ciudad justo después del sismo del pasado 19 de septiembre.

El interior echa mano de plásticos rígidos tanto en puertas como en tablero y consola, materiales evidentemente utilitarios y pensados para tolerar el maltrato, pero estos plásticos se acoplan de forma adecuada entre sí, con una sensación de que no aparecerán ruidos y vibraciones con el paso del tiempo.

Tenemos un sistema de sonido con mandos fáciles de ubicar y operar, además de que también puede operarse a través de los botones situados en el volante. Lo mismo sucede con la climatización, manual y de una sola zona, lo necesario y sin lujos, como se espera en un vehículo de estas características.

Al mando de la L200, no esconde para nada que está propulsada por un motor a diésel, con esos sonidos característicos desde que la encendemos. La palanca de cambios no es la más refinada o precisa, y es fácil engranar cuarta marcha cuando en verdad buscábamos la segunda, cosa que parece mejorable porque en ocasiones sí fue una molestia, y sus rivales si usan unidades mejor logradas.

El motor tiene empuja con fuerza a bajas revoluciones, y el turbocargador comienza a soplar desde muy pronto, haciendo el retraso imperceptible y consiguiendo arrancar con chispa aún estando cargados. Por otro lado, la potencia sí queda algo justa a altas revoluciones y llevar el motor por encima de las 4,000 revoluciones por minuto es inútil, siendo preferible que cambiemos de marcha para seguir acelerando si necesitamos adelantar o recuperar.

La suspensión es rígida y pensada más para robustez, quizá más todavía que en sus rivales más directas. La dirección es poco comunicativa, aunque siendo honesto creo que es injusto exigirle más en este sentido porque lo que pierde en este aspecto lo gana con creces si buscamos maniobrar en espacios pequeños, cosa que tuve que hacer muy a menudo por las situaciones en las que la utilicé.

Con todo, la L200 cumple con su principal promesa, cargué cerca de 800 kilogramos en la batea y, aun así, el motor no desfallece, razón principal por la que se piensa en un diésel al momento de elegir un vehículo de trabajo. También está el factor consumos, que me sorprendió porque pude obtener alrededor de 11 kilómetros por litro en manejo urbano, aunque mayormente en vías de alta velocidad y con poco tránsito.

Por precio, motorización, tamaño y capacidades, la L200 se ubica en el mismo segmento que la Nissan NP300 Frontier S Diésel (451,400 pesos), Ford Ranger XL Diésel (426,000 pesos) y la recién lanzada Hilux TM Diésel (420,900 pesos). De estas, L200 se posiciona como una de las menos potentes junto con la Ranger, quedando por debajo de los 161hp que desarrolla NP300 y los 175hp de Hilux, pero también es una de las más accesibles por un precio de 431,900 pesos, de nuevo, cerca de la Ranger y Hilux, pero considerablemente por debajo de NP300.

Hablemos de capacidades, L200 puede cargar hasta 1,040 kilogramos y remolcar la nada despreciable cifra de 2.3 toneladas. NP300 carga 965kg, aunque Ranger supera a la L200, quedando en 1,300 kilogramos.

Entonces, L200 se posiciona como una alternativa competitiva, no es la más capaz, pero la mezcla entre utilidad y confort por el precio la hace una opción a considerar, más si tomamos en cuenta que Ranger no tiene tracción 4×4 con reductora como sí lo hacen esta L200, NP300 y Hilux, lo que le permite ser funcional en el pavimento y fuera de él.

Mitsubishi L200
Motor: L4 2.4 litros; 126hp y 143lb-pie
L4 2.5 litros diésel; 134hp y 232lb-pie
Transmisiones: Manual; 5/6 velocidades
Capacidad de carga: 1,040kg
Capacidad de arrastre: 2,300kg
Consumo mixto observado: 11.7km/L
Precios y versiones:
GLS Gasolina Doble Cabina 4×2 345,400 pesos
GLS Doble Cabina Diesel 4×4 431,900 pesos