A prueba: Hyundai Santa Fe y sus rivales, Ford Edge y Jeep Grand Cherokee

Hyundai Santa Fe es una especie de SUV o Crossover sport de tamaño mediano. La mejor referencia que podemos encontrar es ubicarla en el segmento de los SUVs digamos personales; aquellos que apuestan al desempeño e imagen, con espacio suficiente para cinco pasajeros. No es una Explorer, por ejemplo, sino más bien por orientación, motor, espacio y precio, una Edge o una Grand Cherokee. Si ofreciera una tercera banca, podría competir más con la Kia Sorento, Mazda CX-9 o Nissan Pathfinder, por citar algunos.

Dicho esto, entendamos que la Santa Fe apuesta a un sector o cliente que prefiera un vehículo personal de buen tamaño y dinámica de conducción. Para ello, Hyundai echa mano del espectacular propulsor turbocargado del grupo, un efectivo 4 cilindros de 2.0 litros de inyección directa con 240 caballos de potencia. Es un motor que presume de gracia para subir y entregar potencia. No es explosivo, sino progresivo y poco a poco va entregando muy buenas dosis de desempeño. Es de esos motores que hacen recordar a los buenos V6 del pasado. De hecho, destaca una buena entrega de torque, 260 lb-pie disponibles desde las 1,450 rpm, por lo que tenemos un muy buen desempeño sin casi presencia de turbo lag. La caja, la tradicional de seis cambios de la marca, permite realizar cambios manuales. Se agrega el modo de manejo normal o sport y, a diferencia de otros modelos de la marca, se percibe con mayor claridad la diferencia en la respuesta: la dirección se endurece un poco más, el acelerador es más sensible y la caja mantiene el corte hasta la zona roja del tacómetro aumentando la sensación de deportividad. Buena aplicación que no ofrecen sus rivales más directos.

Pero no hay buen motor al que no lo respalde un bastidor efectivo. Este crossover no le pide nada al desempeño de la Grand Cherokee (sin duda el benchmark en calidad de marcha). Se percibe muy bien aislada y obediente en su manejo. A pesar de no ofrecer tracción integral, es obediente y va bien plantada a pesar de su tamaño y peso (1.7 toneladas); la dirección, eléctrica, ofrece mejor trato en ciudad, donde puede ser muy suave y de respuesta efectiva. En caminos revirados mejora mucho su tacto con el modo deportivo, pero suele ser un poco imprecisa. Mismo caso para la transmisión, cambia un poco antes de lo esperado.

Sin queja

Por fuera se agradecen detalles como una parrilla enorme, muy a juego de los modelos más recientes de la marca (Tucson, Elantra), sendos grupos ópticos, luces diurnas y calaveras de LED, doble escape y rines de 19 pulgadas. Por dentro la calidad de materiales en el interior no tiene queja. Para mi gusto, Ford es la mejor del segmento en sensación y calidad percibida, seguida por la Santa Fe. Hay un detalle que se agradece mucho, el emblema de su nombre “Santa Fe” en diversos espacios de la camioneta y le otorga mucho valor en imagen.

La consola central ofrece una pantalla touch de siete pulgadas, pero se maneja mejor efectividad en los controles del auto. La pantalla tiene menús para el equipo de sonido principalmente y navegador. La conectividad se reduce a únicamente a la paridad con bluetooth, no hay opción de “Mirror Link” o Apple Car Play o Android Auto. En este apartado Ford supera, por mucho, a ambos modelos.

El equipamiento se completa con siete bolsas de aire y diversos sistemas de seguridad como control electrónico de estabilidad, monitoreo de punto ciego, frenos ABS con asistencia de frenado, distribución electrónica de frenado y un asistente para descenso en pendientes. Completa un sensor de tráfico cruzado muy útil para salir de una cochera o un estacionamiento. Curiosamente no ofrece salidas de aire acondicionado para las plazas posteriores y lo decimos porque, por otro lado, si suma cortinillas de privacidad.

La posición de manejo es cómoda, los asientos son tirando a suaves pero de buen tamaño, cosa que se agradece. El espacio, del mismo modo, es ideal para cinco pasajeros con una muy buena cajuela. Creemos que la orientación de la marca es correcta, con un cinco plazas de buenas dimensiones y 516 litros de cajuela. Probablemente una tercera fila sería pequeña, reservada solo a infantes y con una cajuela prácticamente inexistente. La amplitud de la cabina se remata con un enorme techo panorámico que cubre todas las plazas y suma en versatilidad.

Para quien busque un modelo personal pero de grandes dimensiones y un manejo de corte cercano al deportivo, el mercado tiene en la nueva Santa Fe una propuesta que mezcla una muy buena imagen con un desempeño muy cumplidor, a un precio bastante atractivo.

 

Motor: 4 cilindros, 2.0L, 240 hp y 260 lb/pie

Consumo:

Ciudad:  10.8 km/l

Carretera: 16.7 km/l

Combinado: 12.8 km/l

Cajuela: 516 litros

Precio: 504,900 pesos

 

Rivales

Como mencionamos, es un segmento de camionetas personales, para quienes busquen un producto grande, robusto, de buen espacio interior, equipamiento y desempeño; que sume, además, muy buena imagen cuasi premium pero sin tener que invertir millonadas para tener un producto redondo. Los dos modelos más directos contra Santa Fe son Ford Edge y Jeep Grand Cherokee con la motorización V6.

Ford Edge

Recientemente introducida a México, la Edge se actualiza en términos de diseño y equipamiento. Presume uno de los mejores contenidos del segmento, con prácticamente todo lo que un auto premium debe tener: gran aporte tecnológico con el sistema de infotenimiento SYNC3 My Ford Touch, calidad de materiales de lo mejor que tiene la marca (y de lo mejor del mercado), una imagen sumamente atractiva y apostando a un segmento superior. Ofrece asistencia activa de estacionamiento o Active Park Assist que le permite estacionarse sola tanto en paralelo como en batería, dirección eléctrica con asistencia variable, sistema de Preservación de Carril, asistente de punto ciego, cámara delantera de 180 grados, sensores de alerta de tráfico transversal (buenísimo cuando salimos de un estacionamiento, por ejemplo), iluminación interna, piel perforada con calefacción y ventilación, memoria para asientos y espejos y volante calefactable. La versión que mejor compite por precio y mecánica son las de entrada. La versión tope Sport con el motor Ecoboost de 2.7 litros ofrece 305 caballos y se dispara mucho en precio.

Aquí tienes la prueba completa que le hicimos a la Ford Edge

 

Motor: V6, 3.5L, 280 hp

Consumo:

Ciudad 8.0 km/l

Carretera 11.4 km/l

Combinado 9.2 km/l

Cajuela:

Precio: 543,000 pesos (SEL Plus); 593,000 pesos (Titanium)

 

Jeep Grand Cherokee

Por mecánica, las versiones que compiten contra la Hyundai Santa Fe son las V6. Jeep ofrece un motor V6 de 290 caballos, el famoso Pentastar que ha sido reconocido como uno de los mejores del mercado. Las versiones que compiten son ambas 4×2 (674,900 y 709,900 pesos). Es un poco más grande (4.8 m), los interiores son muy buenos en ensamble sobre todo, pero su mayor tributo es su manejo. Es sólida, confiable, respondona. En términos de equipamiento se queda un poco detrás de la Edge y más cercana a la Hyundai, pero ofrece, a su modo, un buena lista de sistemas que hacen la conducción más agradable y segura. No olvidemos que echa mano, además de una eficiente transmisión de ocho relaciones. Sin embargo, su gran aceptación realmente tiene su precio, pues es bastante más elevado que el de la Hyundai Santa Fe.

 

Motor: V6, 3.6L, 290 hp

Consumo:

Ciudad 7.9 km/l

Carretera 12.9 km/l

Combinado 9.6 km/l

Cajuela: 457 litros

Precio: 674,900 pesos