A prueba: Ford Mustang California Special y analizamos sus rivales Chevrolet Camaro y Dodge Challenger

El Mustang es lo que un auto americano deportivo debe ser: el motor es robusto, imponente, gritón, acelera con contundencia y echa mano de todo el marketing e imagen que siempre le ha colocado como el favorito del segmento. Y Ford siempre lo ha hecho bien, si embargo, con esta nueva entrega, después de 50 años de existencia, la marca lo vuelve una referencia no solo para sus rivales, sino para el mercado. El nuevo Mustang se revoluciona por completo y reposiciona este mundito de musculosos americanos como un producto muy serio para contender desde sus propias características con coupés incluso de orientación premium. Entendiendo que no intenta quitar mercado a un Audi A5, por ejemplo, o un BMW Serie 4, hoy en día la distancia en términos de lo que ofrecen este tipo de autos, desempeño, imagen y una buena carga tecnológica, el Mustang lo ofrece muy a su estilo cumpliendo satisfactoriamente a quien busque un coupé de buen talante, imagen y calidad en general.

Bien cuidado

Por fuera es una verdadera delicia poner atención en cada detalle, en las líneas de LED de sus faros y calaveras, en cómo se ensanchan las caderas para dar pie a una amplia cajuela (408 litros) y enorme medallón, o un cofre agresivo, pronunciado, que aprovecha las regulaciones de seguridad para peatones para incrementar la sensación de poderío y lo mismo sucede por dentro, el trabajo es tan o mejor que como en el exterior, con mezcla de materiales de muy buena calidad como piel, aluminio, plásticos de buena manufactura, suaves y brillantes, con un ensamble de lo mejor que ha mostrado Ford quizás con algunas mejoras en ciertas partes, pero en general es una ejecución que hace quedar orgulloso al Mustang. Incluso tiene una plaquita especial de edición especial California aunque no viene numerada, que nos recuerda que no estamos en cualquier modelo. Los asientos tienden a suaves, cómodos que para el día a día son muy buenos, aunque pediríamos un poco más de rigidez y soporte lateral si queremos llevar al coupé muy aprisa en un circuito, pero con la consabida merma en el confort para el diario.

De lo mejor la posición de manejo, lo más baja posible. Aquí la forma y el concepto superan la función. La visibilidad es algo limitada y habrá que calcularle muy bien al frente porque además de pronunciado es complicado imaginar hasta donde llega la punta. Recomendamos mejor dejarlo muy separado y no aprender a rayones.

Se suman un par de asientos posteriores pequeños, para bolsos o un par de adultos no muy grandes y su uso para viajes cortos. La altura para la cabeza es evidentemente limitada. Lo que se agradece es que ofrezca sistema de anclaje para autoasientos infantiles que sí caben aunque restan espacio en las plazas delanteras. Aun así, una familia joven puede disfrutar el Mustang sin sacrificar la seguridad.

En todo el interior solo desentona la simulación de costuras en la parte alta del tablero, es decir que en realidad no está cosido, sino que es un plástico suave que tiene impresa la forma.

Muy tecnológico

La posición de manejo es una delicia y lo que vemos es siempre un cluster de corte deportivo, que permite variar el tono de iluminación en N cantidad de colores. El volante multifunciones, uno de los mejores de todo el mercado automotor, nos da acceso a todo lo que gustes y mandes del auto apoyado además por los comandos por voz.

El soporte tecnológico con el SYNC3 con pantalla touch de 8 pulgadas es maravilloso. Ahora la plataforma incluso puede conectarse a un puerto WIFI para combinar aplicaciones o actualizarse automáticamente; el reconocimiento de voz es todavía más preciso, pero los menús, el display de las ventanas y la facilidad con que se opera desde el volante, el tablero o la pantalla táctil es soberbio. Ford ha entendido como nadie el mundo de los smartphones y hasta el cómo sube o baja el volumen y las transiciones entre pantallas es 100% nativo de este mundo. Le da un toque muy hi-tech al Mustang que no tiene ningún otro modelo del mercado (ninguno que no sea Ford, obviamente).

Y en este sentido, pero orientado hacia la conducción, el Pony de Ford echa mano de variación en la dureza de la dirección, respuesta del motor y caja con varios modos de manejo, uno de ellos Racing y una herramienta llamada Track Apps meramente destinada para el placer de exprimir el V8 y que por primera vez en la historia, permite hacer los famosos “arrancones” y quemar llanta a placer con el modo “Lock Line” que bloquea los frenos delanteros para ello. Esta maravilla le permite al conductor medir aceleraciones 0 a 100 km/h o distancias 0 a 200 metros o 400 m, e incluso frenadas desde 200 km/h a 0. Todo se activa desde el volante. Una chulada para disfrutar y conocer a fondo al Mustang.

Vale comentar que esta versión ofrece algunos detalles exclusivos rememorando al modelo California Special de 1968. Como en aquellos años, retoma elementos inspirados en el Shelby GT 350, como un spliter frontal, spoiler trasero y faldones laterales, una parrilla distinta y unas tomas de aire especiales en el cofre con luces direccionales incluídas, rines especiales y detalles rojos en los asientos.

Casi lo olvido, incluye cámara de reversa, sistema de monitoreo de punto ciego y tráfico transversal cruzado.

De gran corazón

Y el mayor encanto viene con el excelente tacto y respuesta que ofrece el V8 de 5.0 litros y 435 caballos. La entrega de torque es siempre lineal y siempre efectiva. Es impecable desde prácticamente las 1,000 y hasta el corte que supera las 7,000 rpm, todo acompañado de muchas sensaciones en su rango. Basta presionar el pedal con energía para despertarlo y acelerar y acelerar y acelerar. La caja es una automática de seis relaciones que cumple. Puede sonar a poco, pero no hace falta. Digna evolución del Mustang.

Esta sexta generación ahora ofrece una suspensión trasera independiente que le permite un manejo mucho más obediente y pisar con mayor confianza el acelerador; las ruedas posteriores van mejor plantadas e incluso tenemos una mejor calidad de marcha. Y cuando las cosas se ponen violentas, el ESP es muy efectivo, actúa sin chistar y brevemente para corregir cualquier deslizamiento.

En otras palabras, el nuevo Mustang tiene todos los elementos para ser considerado como una oferta seria en cualquier parte del mundo, para aquellos que quieran un deportivo musculoso, efectivo, con una buena carga tecnológica, pero mucho corazón, historia y emociones a su mando.

 

Motor:

V8 de 5.0 litros, 435 hp

Consumo:

Ciudad 10.1 km/l

Carretera 17.8 km/l

Combinado 9.2 km/l

0 a 100 km/h:

6.9 s

Velocidad máxima:

235 km/h

Precio:

657,500 pesos

Sus rivales

Aunque por precio, orientación, tamaño y motor podríamos considerar a muchos más modelos, la realidad es que Mustang tiene una batalla histórica con los otros dos americanos: Chevrolet Camaro y Dodge Challenger.

Chevrolet Camaro SS

Aún no se ofrece una versión especial similar a la California Special del Mustang que nos compete en esta prueba, pero podemos considerar como rival al nuevo SS por su mecánica.

Recientemente renovado, la sexta generación del Camaro mejora lo ya hecho en la anterior, que gozaba de un gran trabajo en materiales y tecnología aplicada a la conducción. Ofrece una nueva plataforma casi 30% más rígida y 90 kg más ligera. Ahora estiliza más su figura, suma sistemas de infotenimiento como MyLink con Apple Car Play o Android Auto, materiales de primera, un motor sumamente más robusto, un V8 de 6.2 litros y 455 hp, ocho modos de manejo que incluye también uno Track para circuitos. Completa la suspensión adaptativa Magnetic Ride, sistema OnStar y una transmisión automática de ocho cambios. En el papel, es un contendiente muy poderoso ante el Mustang, más potente y con una mejor caja, aunque la versión directa del Pony Car (no la California Special) es casi 50 mil pesos más accesible.

Puede interesarte la prueba que hicimos en Estados Unidos al Camaro Six

Motor:

V8 de 6.2 litros, 455 hp

Consumo:

Ciudad 8.7 km/l

Carretera 16.3 km/l

Combinado 8.3 km/l

0 a 100 km/h:

N.D.

Velocidad máxima:

N.D.

Precio:

651,100 pesos

Dodge Challenger Scat Pack

La otra americana apuesta a la potencia, a la bestialidad de su V8 de 6.4 litros para subir hasta los 470 caballos. Visualmente es también muy apegado al modelo de los sesenta.También recurre a una transmisión más actual de ocho relaciones y una buena carga tecnológica, como un panel de instrumentos totalmente personalizable, pantalla touch de 8.4 pulgadas y modos de conducción incluyendo uno deportivo que hace las delicias de quien le conduce.  Lo que desetona un poco es su precio, superior incluso a la versión California Special del Mustang.

Motor:

V8 de 6.4 litros, 470 hp

Consumo:

Ciudad 6.8 km/l

Carretera 10.6 km/l

Combinado 6.1 km/l

0 a 100 km/h:

N.D.

Velocidad máxima:

N.D.

Precio:

685,900 pesos