A prueba: Dodge Challenger SRT Hellcat, 707 caballos en circuito y con imperdible video de 360 grados

Podemos contar con los dedos de las manos los autos que hoy en día superan los 700 caballos de potencia; sí, incluso hoy, esa cifra es una barbaridad. Recuerdo hace algunos ayeres, 2005 para ser exactos, cuando BMW presentaba la versión M del Serie 6. Anunciaba 507 caballos y en aquel entonces cuestionaba a los ingenieros de la marca, sobre hasta dónde creían que podían llegar las dosis de potencia de los autos; superar la barrera de los 550 caballos, en un vehículo de producción con las exigencias de durabilidad y usabilidad, era complicado. De hecho, aquellas cifras estaban reservadas a productos de élite, a superdeportivos “hand made” como el Enzo de Ferrari del 2002 con 650hp, el Saleen S7 de 750hp o el Veyron 16.4 del 2005 y 1,001 caballos.

La respuesta de los ingenieros fue: “mientras podamos poner esa potencia en el piso y hagamos motores durables, no habrá límites”.

Hoy en día las cosas no han cambiado tanto. Sí se ha subido la barrera de potencia, ya no es tan descabellado pensar en más de 500 caballos en autos “accesibles”, pero superar esa barrera cuesta mucho, mucho más.

La evolución mecánica en los motores se ha movido casi al mismo ritmo en que se reducen los tiempos de aceleraciones y se superan las barreras máximas de velocidad. El empleo de materiales más ligeros o aleaciones más resistentes a la temperatura, son los culpables de esta “masificación” de la potencia.

Claro ejemplo

El Dodge Challenger Hellcat es de esas pocas joyas y déjenme aventarme una dominguera frase “ultrapotentes”, a las que hoy en día podemos acceder por relativamente poco dinero.

¿Qué no parece relevante los 707 caballos del Hellcat? Considera, nada más, por ejemplo, que un Aston Martin DB11 tiene 605 hp; sí, hay otros factores a tomar en cuenta, pero el Hellcat, es más potente.

No me malinterpreten, pero si en estos tiempos se cuentan con los dedos de las manos vehículos de producción con más de 700 caballos de potencia, ¿cuántos de ellos ofrecen una relación precio/potencia de 1,572 pesos por hp? Solo por citar algunos a la venta en México: Ferrari ofrece el F12 de 730hp (10,578 pesos por hp, aprox); Chevrolet con el Corvette Z06 se acerca con 650hp (2,860 pesos); Lamborghini Aventador LP-700 (11,430 pesos) o el McLaren 650 con 650hp (9,750 pesos). Hablamos de que cuestan entre el doble o 10 veces más acceder a tales dosis de potencia.

No les discuto, para nada, que estamos hablando de autos de lujo, superdeportivos de élite que no son sólo potentes, sino además cuentan con una fabricación con materiales de últimageneración tanto en temas de confort como de estructura, como carbono y resinas plásticas, aluminio y hasta magnesio en algunos casos.

También hay enormes sumas de electrónica dispuestas para que tales cantidades de caballos se peguen al piso y nos permitan disfrutarlos aún y sin tener manos expertas.

Y aquí el Hellcat marca su distancia pero, sobre todo, su orientación.

El Challenger es el más muscle car de la oferta de musculosos americanos del momento. Es el más violento en sus reacciones, el más atrevido, descarado. La marca le ha puesto mucho énfasis a la mecánica, principalmente al motor y a la electrónica para ofrecer diferentes niveles de asistencia con tal de permitirte disfrutar (de acuerdo con lo bien puesta que tengas la entrepierna), su manejo.

Dodge ofrece hasta tres settings o Drive Modes de respuesta en la suspensión, transmisión y motor: speed, sport y track (le puedes sumar un custom que te permite combinarlos; también hay un modo Eco). Sí hay diferencias notables, sobre todo en la respuesta del motor y acelerador.

Todo lo relacionado con los ajustes del motor se concentran en el paquete Performance Pages, una especie de soporte de aplicaciones en las que podemos modificar todo lo que queramos del auto, como la respuesta de la transmisión, qué tan intrusivo puede ser el control de tracción (hasta en cuatro niveles de acción), el uso de las paletas de cambio detrás del volante y dureza de la suspensión y dirección, además de conocer prácticamente toda la telemetría, incluyendo los datos de aceleración 0 a 100 km/h, indicadores de presión, aceite, temperatura y de más, sin olvidarnos del resultado de las fuerzas G a las que le sometimos en la última vuelta.

Evidentemente, con esas dosis de potencia y orientación, decidimos evaluarlo en nuestro querido Autódromo de Guadalajara, que tiene una excelente mezcla de tramos rápidos y lentos.

No es un circuito fácil para el Hellcat, honestamente, pero este gringo sabe divertir a cualquiera no importando si es preciso o no. A pesar de la potencia, en las curvas se siente pesado, cuesta mover el frente sin caer en subviraje y es complicado meterlo en las curvas. La exagerada potencia nos ayuda a “acomodar” el auto en cada ápex y es incluso divertido hacerlo, pero entonces la transmisión es muy cautelosa y el control de estabilidad se apura al mismo tiempo a mantenernos en trayectoria (el Hellcat está constantemente patinando); la caja, una nueva de ocho relaciones denominada TorqueFlite que, en la versión Hellcat, permite hacer cambios en tan solo 160 milisegundos; soporta, además, 30% más de torque que la anterior caja pero se protege en cada momento para evitar que tantos caballos le hagan daño. Llega incluso a molestar.

Los neumáticos (Pirelli Pzero) son una chulada; enorme agarre y resistencia a la demanda, solo es necesario darles la temperatura adecuada si no nos llevamos una sorpresa.

Los frenos sufren. El circuito tiene una recta al final que demanda una frenada muy agresiva, desde 180-190 km/h para este Hellcat a prácticamente 30 km/h. Se fatigaron pronto, no están a la altura del motor y electrónica del Challenger.

De hecho, no fuimos los más rápidos en los tiempos de vuelta que obtenemos con nuestro equipo de pruebas Video Vbox; vaya, una Cayenne con 250 caballos menos obtuvo mejores tiempos, es mucho más ágil.

Pero con todo ello, sonido del supercargador y la sensación de pegarnos al asiento, es insuperable.

Es de los autos más divertidos que hemos podido conducir. Es adictivo, agresivo; una verdadera mole de caballos que deja a más de alguno satisfecho con solo presionar el pedal.

Quien compra o quiere un Hellcat pide eso: brutalidad, un motor que resulta una joya de la ingeniería americana, difícil de manejar, respondón.

Lo amamos.

Motor: V8 6.2L supercargado de 707 HP, 650 lb-pie4 cil, 1.6L, 118hp con 110 lb/pie
Consumo: Ciudad: 6.5 km/l
Autopista: 12.2 km/l
Combinado: 6.2 km/l
Cajuela: 459L
*Aceleración 0 a 100 km/h: 5.35s
*0 a 400 m: 14.4s
Tiempo de vuelta: 1m29.39s
*Frenada 100 a 0 km/h: 39.4 m
Versiones y precios:
Dodge Challenger Hellcat: 1,111,900 pesos
*Datos obtenidos con el equipo de pruebas Vbox proporcionado por Race Tools México